Editorial

La audacia de ‘Amoris laetitia’, a la espera

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El 19 de marzo se cumplen diez años desde que Francisco firmara Amoris laetitia, la exhortación apostólica que ejerce de hoja de ruta actualizada de la pastoral familiar. Tras el revuelo inicial generado por grupos ultraconservadores por la nota al pie que abría la puerta a la comunión de los divorciados vueltos a casar, la realidad es que aquella rendija ni ha generado un cisma ni ha desatado confusión entre los fieles. Más bien, el respaldo a quienes vieron roto su matrimonio y han sido capaces de rehacer sus vidas se ha consolidado como un abrazo de la Iglesia y signo de la misericordia de Dios.



Ilustración casa pinchada por un tenedor sobre fondo de cielo azul con nube blanca

Profecía para la Iglesia

Más allá de este paso al frente –tal y como expone en ‘Vida Nueva’ Javier de la Torre, presidente del Comité de Ética de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE–, el “nuevo paradigma” para “fortalecer vínculos y curar heridas” que plantea Jorge Mario Bergoglio es hoy más que nunca profecía para la Iglesia. Precisamente por esa audacia evangélica, todavía sigue sin ser acogida como sería esperable en algunos foros eclesiales, que se mantienen anclados en rebuscar respuestas de otro tiempo ante los nuevos desafíos para la familia, ignorando que Amoris laetitia ya es magisterio y tradición.