Fernando Vidal
Director de la Cátedra Amoris Laetitia

El retorno de Beha


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Los signos de resacralización siguen sucediéndose. El neoyorquino Chistopher R. Beha, de 46 años, es un escritor e intelectual de familia católica, alejado de la fe durante su carrera. Hasta fechas muy recientes, ha sido jefe de edición del ‘Harper’s Magazine’, una de las tres revistas cultas más influyentes en Estados Unidos –junto con ‘The Atlantic’ y ‘The New Yorker’–. Es autor de la novela ‘Qué fue de Sophie Wilder’ (Libros del Asteroide, 2014), de alcance mundial, y este año contempla la publicación en Penguin, una de las mayores editoriales globales, de su última obra: ‘Por qué no soy ateo. Confesiones de un creyente escéptico’.



Beha argumenta que el ateísmo contemporáneo se ha refugiado en un materialismo científico que reduce la experiencia humana al ámbito biofísico. Y que esta visión, aunque lógica en un plano empírico, es intelectual y emocionalmente insatisfactoria porque no logra dar una respuesta coherente al problema del sentido, el sufrimiento y la moral.

Simbólica religiosa.

Fracaso existencial

En su razonamiento, piensa que tanto el ateísmo científico como el romántico son fallidos, porque el primero ignora la conciencia y el propósito existencial, y el segundo carece de fundamentos sobre los que sostener el mundo de los valores. El ateísmo ha abandonado al ser humano a un desamparo metafísico que la ciencia no tiene poder para aliviar. Para Beha, el ateísmo es un gran fracaso existencial. Tras una larga etapa de escepticismo religioso, retorna su mirada al cristianismo y se pregunta de nuevo por la posibilidad y relación de Dios.

Muy crítico con la manipulación y monopolización que la ultraderecha pretende hacer del cristianismo, Beha defiende la pluralidad y aviva el diálogo entre la Doctrina Social de la Iglesia y el marco liberal y progresista, para recuperar un cristianismo más plural y fecundo en toda la sociedad. Un nuevo signo a tener en cuenta.