“Nos preocupa profundamente la tendencia a elevar el aborto a la categoría de ‘derecho’, incluso con rango constitucional o en cartas de derechos fundamentales. El aborto nunca puede constituir un derecho, ya que no existe el derecho a eliminar una vida humana”. Así de contundente se muestran los obispos ante el anteproyecto de reforma constitucional del Gobierno de Pedro Sánchez para blindar el aborto en el artículo 43 de la Constitución.
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La Conferencia Episcopal Española ha lanzado hoy el mensaje de la Subcomisión para la Familia y la Defensa de la Vida con motivo de la Jornada por la Vida, que se celebrará el próximo 25 de marzo bajo el lema ‘La vida, un don inviolable’. En su reflexión, llaman a defender a los no nacidos, porque “son los más pobres entre los pobres, pues no pueden defenderse, ni siquiera gritar, ante la agresión”.
“El aborto no es una conquista, sino un fracaso personal y social. Soñamos con el día en que las futuras generaciones miren hacia atrás y les cueste creer que se sacrificaran millones de vidas en nombre de la libertad”, remarcan.
“No es solo cuestión de fe”
Como reconoce la Subcomisión, liderada por José Mazuelos, obispo de Canarias, “la defensa de la vida no es solo una cuestión de fe, sino una exigencia de la recta razón y de la ciencia”, ya que “la biología defiende unánimemente que, desde el momento de la fecundación, existe un organismo humano vivo e independiente, con un patrimonio genético propio, un desarrollo embrionario autónomo, ordenado y coordinado”.
Del mismo modo, citan “manuales de embriología” para asegurar que “el cigoto no es un ‘proyecto de hombre'” sino “un individuo real de la especie humana y que posee un ‘yo ontológico’ desde su concepción”.
“Esta es una verdad que la ciencia -a través del ADN, el genoma y la ecografía- nos muestra con claridad: el embrión es una persona distinta de sus padres, con una unidad organizada por su propio programa genético”, agregan.
Pedro Sánchez en un mitin en Cáceres
En este sentido, apuntan que “incluso pensadores que defienden el aborto han de reconocer, por honestidad intelectual, que, desde los primeros momentos de su existencia, el embrión es un ser humano”.
Por todo ello consideran que “el aborto es objetivamente inmoral, pues supone poner fin a la vida de un individuo negando la igualdad radical de derechos que debe fundamentar cualquier humanismo verdadero”.
Alianza social por la natalidad
Por otro lado, los obispos, apoyándose en el último Informe Foessa, advierten de que “muchas mujeres” ven “su maternidad frustrada” por “barreras estructurales” como “la precariedad laboral, la dificultad de acceso a la vivienda y la debilidad de las políticas públicas de apoyo a la familia”.
Por ello, señalan su intención de promover una “alianza social para la esperanza a favor de la natalidad, que sirva, por una parte, para construir juntos las condiciones necesarias para que nuestros jóvenes puedan plantearse formar una familia abierta a la vida y, por otra, para que ninguna mujer tenga que recurrir al aborto por sentirse sola o sin recursos”.
Asimismo, invitan a creyentes y no creyentes a que sean “‘enamorados’ de la vida y no simplemente ‘acostumbrados’ a una cultura del descarte”. De la misma forma, agradecen las iniciativas, llevadas a cabo “por organizaciones no gubernamentales y por personas concretas, que acogen, acompañan y ayudan de manera integral a las mujeres embarazadas que tienen problemas”.