Rixio Portillo
Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey

Obispos ante el comunismo: decisiones y consecuencias


Compartir

No, no se trata de un comentario sobre un acontecimiento reciente, sino de un aspecto señalado por el jesuita Roberto Regoli, nombrado hace poco como presidente de la Fundación Joseph Ratzinger, en su libro ‘El pontificado de Benedicto XVI, más allá de la crisis de la Iglesia’ (2018).



Aunque la realidad pueda parecer similar, conocer la historia permite analizar, en cierta medida, el futuro. Sobre todo, evidencia que en tiempos de comunicación mediática y digital ya no es posible ocultar acciones evidentes, ni siquiera cuando se trata de prelados.

El antecedente comunista en Polonia

Regoli recoge en su obra el polémico nombramiento de un obispo en Polonia, acusado de colaborar en el espionaje de los órganos de seguridad del Estado comunista:

“El 6 de diciembre de 2006, el Papa (Ratzinger) nombra arzobispo de Varsovia a mons. Stanisław Wojciech Wielgus, obispo de Płock desde 1999. A continuación, en la prensa comienzan a circular las primeras indiscreciones que lo presentan como colaboracionista de los servicios secretos comunistas polacos desde finales de los años sesenta. Si inicialmente Wielgus las minimiza —afirma que fue contactado, pero que nunca colaboró— y la Conferencia Episcopal Polaca lo apoya, con el paso de los días la situación se vuelve cada vez más crítica. Wielgus habla entonces de un montaje tramado contra él por sectores de los servicios secretos”.

Detrás del ruido mediático, el Vaticano insistía en el nombramiento y Wielgus contaba con la confianza de Roma, respaldada por un juramento firmado de su puño y letra en la nunciatura apostólica en Polonia, en la que negaba los vínculos con la dictadura comunista.

“Pero poco a poco aparecen verdades ocultas hasta entonces: el obispo ha colaborado efectivamente con los servicios secretos”, dice el libro.

“El gobierno polaco, guiado por el presidente Jarosław Kaczyński (…), envía además al Vaticano un dossier traducido al alemán sobre Wielgus. El Papa puede revisar directa y fácilmente toda la documentación. Solo entonces el Vaticano retira su apoyo. En este punto, Wielgus se aparta del cargo sin llegar a tomar posesión de la sede arzobispal. Anuncia su dimisión entre lágrimas, ante los fieles reunidos en la catedral de Varsovia, precisamente el día en que debía asumir oficialmente”, cuenta Regoli.

Obispo

Aprender de los errores pues la verdad prevalece

Tras el escándalo, el prelado pasó a retiro como arzobispo emérito con apenas 67 años, a tan solo un mes de su nombramiento. La renuncia fue comunicada a la opinión pública una hora antes de la prevista toma de posesión, entre lágrimas y el requerido perdón.

Del caso se desprenden diversas lecturas. Wielgus había sido promovido al episcopado durante el pontificado de Juan Pablo II, pero, sobre todo, quedó en evidencia que las consultas realizadas por la nunciatura antes del nombramiento no fueron suficientes.

También, la dura lección aprendida, gracias a un claro precedente para el nombramiento de obispos —y aún más de cardenales— cuyas actuaciones frente a regímenes comunistas han sido objeto de cuestionamientos.

La memoria histórica de los pueblos heridos debe ser siempre respetada, pues ya no existen espacios para el disimulo. La verdad siempre prevalece.

Posdata: El cardenal venezolano Baltazar Porras ya recibió su pasaporte tras una incautación ilegal al cierre del año pasado.


Por Rixio Gerardo Portillo R. Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey