¿Existió alguna vez un diluvio universal?


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Llevamos ya una temporada metidos en agua: tren de borrascas o río atmosférico lo llaman ahora. En algunos lugares, como Grazalema (Cádiz), la cosa ha superado cualquier límite razonable: en solo unas horas ha llovido tanto como en Madrid durante todo un año. No es de extrañar que los medios echaran mano de la palabra “diluvio”, recurso ya manido, pero, en este caso, bastante descriptivo.



Por supuesto, la referencia bíblica es evidente. Pero es sabido que existen relatos de diluvio universal en diversas tradiciones culturales (se han llegado a contar hasta doscientas cincuenta versiones por todo el mundo). Aparte del mundo mesopotámico, los relatos más conocidos y cercanos al bíblico son, probablemente, los que se hallan en la India y Grecia. Pero también están presentes en diversas culturas americanas, como la maya, la inca, la mapuche, la guaraní, etc. En algunas de ellas, el parecido con ciertos aspectos del relato bíblico es extraordinario. Por poner solo un ejemplo: en la cultura purépecha de México, Tezpi ‒el equivalente del Noé bíblico‒, después de construir una canoa a la que sube a su familia y a muchos animales, suelta sucesivamente dos aves ‒un zopilote y un colibrí‒ para comprobar si se puede volver a habitar la tierra…

Una vecina de Grazalema (Cádiz) camina por una calle inundada debido a las intensas lluvias

La historia mesopotámica del diluvio ‒precedente inmediato de la bíblica‒ tiene un protagonista conocido con distintos nombres en sus diferentes versiones: Ziusudra en sumerio (en un poema del siglo XVII a. C.), Utanapistim en babilonio (en el ‘Poema de Gilgamés’) y Atrahasis en acadio (en un texto del mismo nombre).

Acontecimiento histórico

No parece que estas tradiciones tengan dependencia literaria unas de otras, de ahí la sorpresa por su amplia extensión. Este hecho es el que ha permitido pensar en un “acontecimiento histórico” como base para explicar esta coincidencia en culturas tan distintas y distantes. Y el acontecimiento histórico no sería otro que grandes inundaciones que se habrían producido prácticamente en todos los antiguos asentamientos humanos del mundo, frecuentemente levantados junto a ríos. Así, por ejemplo, la antigua ciudad de Mohenjo-Daro (en el territorio del actual Pakistán), asentada en el valle del Indo, probablemente desapareció en torno al 1800 a. C. debido a un cambio en el curso del río.

Algunos han relacionado estas inundaciones con el deshielo producido en períodos interglaciares. Al final, la inundación que termina con la vida en una zona acaba en la memoria colectiva como el relato de un “diluvio universal”, que posteriormente se pondrá al servicio de determinadas ideas culturales o creencias religiosas (formación de la humanidad, relación entre los hombres y los dioses, origen de determinadas situaciones, etc.).

En la Biblia, el diluvio es imaginado y descrito como una “anticreación”: si, según Gn 1, la creación tuvo lugar por medio de la separación (luz/tinieblas, agua/tierra, aguas superiores/aguas inferiores), ahora ese “edificio cósmico” se derrumba al mezclarse de nuevo las aguas.