Rixio Portillo
Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey

El diálogo como encuentro: experiencia con León XIV


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La publicación de mi libro Diálogo, la vía propuesta por el papa Francisco, por PPC Editorial, así como su presentación en Roma y Barcelona, me permiten compartir algunas reflexiones nacidas de la experiencia concreta de hablar —y vivir— el diálogo.



El trabajo es el resultado de una investigación sobre el diálogo en el pensamiento del papa Francisco, condensado en un texto que incluye su magisterio formal, discursos, homilías, entrevistas, libros y conversaciones espontáneas. Sin duda alguna, Francisco fue un maestro y compañero de diálogo.

La iglesia en el diálogo de hoy

La obra cuenta con el prefacio de monseñor Edgar Peña Parra, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. En él, a partir de una cita de san Pablo VI, subraya que el diálogo, tanto al interior como hacia el exterior de la Iglesia, no solo está en marcha, sino que hoy se vive con particular intensidad.

En este sentido, la conversación con monseñor Peña Parra, en estos días, permitió profundizar en la necesidad urgente de trabajar una cultura del diálogo como forma de encuentro (EG, 239), en contextos concretos. Los desafíos técnicos y digitales, acentuados por el desarrollo de la inteligencia artificial, exigen una renovada humanización de la convivencia y de la comunicación.

Agradezco a monseñor Peña Parra la cortesía del encuentro y su disposición a sumarse, con palabras entusiastas a la introducción del libro. En su reflexión, dice que el diálogo aparece como instrumento de fermento social, capaz de atravesar todos los ámbitos y realidades. Una afirmación necesaria en un mundo de desencuentros que merecen ser cambiados.

Papa Leon Rixio

León XIV también insiste con el diálogo

Este mismo camino del diálogo condujo a un encuentro con el Santo Padre, León XIV. En este fue posible entregarle la obra y compartirle, de manera breve, los pasos sucesivos en programas de formación basados en un método dialógico, inspirados en el magisterio del papa Francisco.

La sencillez del papa Prevost es garantía de la grandeza del carisma petrino. Mirada atenta, rostro sonriente, la cortesía de un simple obispo vestido de blanco. En ese breve saludo pude estrechar la mano. Respondió dos veces: “Muy bien, muy bien” a los planes futuros. Hubo también un recuerdo necesario por Venezuela, al que asintió, confirmando que estaba presente en sus oraciones.

El diálogo en el papa León XIV se perfila también como clave interpretativa de su pontificado. Heredero del legado de Francisco, lo mencionó en dos ocasiones durante su discurso al inicio del ministerio petrino. En primer lugar, como fruto del diálogo de Dios con la humanidad, que conduce a un compromiso misionero de presencia en el mundo actual, en sintonía con el Vaticano II.

En un segundo momento, lo situó en la vivencia pastoral de la Iglesia de Roma, madre de todas las Iglesias particulares. Toda la iglesia está llamada a un diálogo valiente y animoso frente a una humanidad herida, necesitada de misericordia. El diálogo aparece así como filo rosso de una paz desarmada y desarmante, nacida de la razón y de los argumentos del bien.

La catequesis del papa durante la Audiencia General del 28 de enero giró en torno a la relación entre la raíz bíblica y la tradición, a partir de la Dei Verbum. También aquí es posible una lectura dialógica. Entre ambas se reconocen categorías como unidad, reciprocidad, complementariedad y apertura a la novedad del Espíritu Santo, en el ejercicio de la autoridad de la Iglesia, pueblo de Dios con sus pastores. Todas claves de diálogo.
Finalmente, el agradecimiento al Santo Padre por sus gestos afables de cercanía, pero también por su empeño en hacer del diálogo una categoría recurrente en sus palabras. Un diálogo que atraviesa lo social, lo político y lo eclesial, en clara sintonía con el camino sinodal.


Por Rixio G Portillo. Profesor e investigador de la Universidad de Monterrey.

Foto: Vatican Media