La autopsia confirma que la muerte del canónigo de Valencia fue estrangulamiento y que no se defendió

En la casa del crimen no se encontraron huellas ni ADN del acusado, pero en un cepillo y en la almohada había dos perfiles desconocidos

La Policía Nacional investiga la muerte del canónigo emérito de la Catedral de València

Los forenses han confirmado este jueves que la muerte del canónigo de la Catedral de Valencia fue por “un mecanismo combinado de estrangulación y sofocación”, asfixiándolo tapándole las vías respiratorias con “una presión intensa” y apretando a la vez en el cuello, con un abordaje “frontal” y sin encontrarse heridas defensivas.



Tal como recoge Europa Press, en la casa donde se cometió el crimen –ocurrido en 2024– no se encontraron huellas ni ADN del único acusado por estos hechos, pero sí perfiles genéticos en un cepillo de dientes y en la almohada de dos personas que no han podido ser identificadas, además de siete huellas no identificadas.

Así, lo han señalado los forenses y peritos durante la cuarta sesión del juicio que se sigue en la Audiencia de Valencia por el procedimiento del jurado. Fiscalía pide para el acusado 28 años de cárcel por el asesinato del canónigo, que considera que cometió de acuerdo con una persona no identificada; robo con violencia de sus tarjetas y por estafa continuada, mientras que la defensa solo reconoce el delito de estafa por el uso de las tarjetas, por el que pide un año de cárcel.

El forense que practicó la autopsia a la víctima, de 79 años en el momento del crimen, ha señalado que el canónigo también presentaba heridas de pequeño tamaño causadas por las uñas en la mejilla derecha y moratones en la cara producto de la presión ejercida. Preguntado por el jurado por si el asesino podría haber causado estos arañazos si hubiera llevado guantes, ha replicado que depende de su grosor.

Una vida no inmediata

Además, ha explicado que, por las livideces encontradas, el cuerpo pudo haber sido movido en los momentos siguientes al crimen, pero no horas después. El cuerpo se encontró boca arriba, tapado con una colcha, y en calzoncillos.

Por su parte, las dos médicas forenses que realizaron el informe complementario de histopatología analizando los órganos y tejidos han concluido que el edema en pulmón y cerebro encontrado confirma la muerte por asfixia al no llegar aire a las células. “No es una muerte inmediata como si fuera un tiro, se necesitan unos minutos”, han corroborado. Además, las lesiones en la mejilla y el hematoma encontrada en el deltoides izquierdo por una contusión fueron realizadas en “momentos muy cercanos a la muerte”.

En la sesión de hoy también han declarado las peritos de la Policía que analizaron las huellas en las viviendas de la víctima, en el Perelló y en su residencia de la calle Avellanas de València. En el apartamento de la playa sí que encontraron huellas del acusado –pasó unos días en agosto con el canónigo–, pero no así en el piso de Valencia donde se cometió el crimen.

Un varón no identificado

En la primera inspección de la residencia se encontraron siete huellas anónimas. Si hubieran sido del acusado, aunque estuvieran contaminadas o superpuestas, sí que se habrían podido identificar, han afirmado. Estas huellas quedan inscritas en la base de datos por si en el futuro se pueden cruzar con alguien y han apuntado que si alguien hubiera limpiado no se habrían podido recuperar. En una segunda inspección centrada en exclusiva en la mesa del despacho de la víctimas se hallaron huellas de su asistente y cuatro que “no tienen valor”, que no se pudieron procesar.

Al respecto, otras dos peritos de la Policía que analizaron las muestras de ADN encontradas han señalado que se cotejaron con la víctima, el acusado y también con la base de datos. El resultado es que no halló ningún perfil del procesado en la vivienda de Valencia.

En un cepillo de dientes sí que se encontró un perfil genético de un varón no identificado y en la funda de la almohada una mezcla de tres perfiles: el de la víctima, el de un hombre con discapacidad que vino desde Badajoz invitado por el canónigo y un tercero desconocido, que no coincide con el encontrado en el cepillo de dientes. Mañana será la última sesión del juicio con la declaración del acusado y las conclusiones de los informes. Por su parte, el lunes se hará entrega del objeto del veredicto al jurado.

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