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Chile: Conmemoran la pascua del Venerable Fray Andresito

Con Misa presidida por el Nuncio Apostólico en Chile la comunidad franciscana recordó los 173 años de la Pascua este laico precursor del servicio a obreros

Chile: Conmemoran la pascua del Venerable Fray Andresito

Como cada año, para esta misma ocasión, una muchedumbre llenó el templo de la Recoleta Franciscana, de Santiago de Chile, el día del 173° aniversario de la muerte de Fray Andresito. Rezaban por su pronta beatificación y agradecían la vida ejemplar de este laico adscrito a la Orden Franciscana, de origen español, que dio testimonio de humildad y servicio a los demás, además de crear la primera asociación obrera en el país, la “Hermandad del Sagrado Corazón”.



Luchar contra las causas de la pobreza

El nuncio apostólico en Chile, Kurian Mathew Vayalunkal, con apenas 6 meses en el país, expresó su alegría por ser la primera vez que está presente en este histórico templo, donde presidió la Eucaristía de aniversario. En su homilía, refiriéndose a Fray Andresito, dijo que “entre los pobres eligió ponerse al lado de los enfermos y de los encarcelados, lugares donde la vulnerabilidad es absoluta y la soledad se hace evidente. Pero Andresito no se limitaba sólo a la asistencia, sino que también quería luchar contra las causas de la pobreza, denunciar las injusticias y anunciar la Buena Noticia del Evangelio”.

Luego, valoró la disposición de Fray Andresito por su servicio humilde, “porque sabía que Dios, al encarnarse en Belén, eligió la minoría, es decir, la pequeñez, como un estilo de vida. Se preocupó por la situación de los obreros y los campesinos, promoviendo su formación cristiana y su organización social. Aprendamos a ser inspirados por su amor por los pobres, los que sufren y los marginados”, afirmó el Nuncio.

Acompañaban al Nuncio, concelebrando la eucaristía, el Provincial franciscano y hermanos de las comunidades de la zona central del país.

Un pastor de cabras

Andrés García Acosta, de nombre religioso Andrés Antonio María de los Dolores, conocido como Fray Andresito, nació en enero de 1800 en La Ampuyenta, localidad de Canarias, en España. De joven fue pastor de cabras que mostraba su fervor religioso catequizando niños del pueblo, después de sus labores.

Cuando murieron sus padres, se casaron hermanos y en la isla las cosas no andaban bien porque había sequía, mucha hambre, poca comida y escasez de trabajo, viajó a América junto a una expedición de emigrantes. En diciembre de 1832, llega a Montevideo donde trabaja como labrador y, en 1835, ingresa al convento franciscano de San Bernardino en donde llegó a ser un «Hermano donado» destinado a tener el oficio de recolector de limosnas en las calles de la ciudad. Debió dejar ese convento y abandonar Uruguay.

Celebracion San Andresito

Hermanos laicos

Los hermanos donados eran personas al servicio de un convento sin profesar votos solemnes, dedicándose a labores domésticas y oficios. En la actualidad, todas las ramas de la familia franciscana (Frailes Menores, Capuchinos y Conventuales) se rigen por el principio de que todos los miembros son “hermanos” por igual, independientemente de si son sacerdotes o no. En lugar de “donados”, hoy existen los hermanos laicos religiosos que profesan los mismos votos: obediencia, pobreza y castidad, igual que los frailes que se ordenan sacerdotes y desempeñan labores de servicio, educación, administración y pastoral. Desde mayo de 2022, un rescripto del Papa Francisco permite que los hermanos no ordenados (laicos) puedan ser nombrados superiores locales o mayores de su orden, eliminando la antigua barrera que los relegaba a roles secundarios.

Andrés García se traslada a Chile a finales de mayo de 1839, al convento de la Recoleta Franciscana, donde trabaja como ayudante del cocinero y, en poco tiempo, le hicieron hermano donado y lo destacaron como limosnero. Colaboró en la edificación del nuevo templo, en 1843, consiguiendo el mayor aporte económico para su construcción. Así fue conocido como Fray Andresito. Relatos diversos lo describen de baja estatura y aspecto rústico, siempre vistiendo el mismo hábito gris y sandalias.

Empezaba el día con misa y oración, para luego recorrer hasta el atardecer la ciudad recolectando recursos para las obras del convento. Visitaba a los presos en la cárcel y a los enfermos, aconsejando en problemas personales y haciendo curaciones mediante imposición de manos y remedios en base a yerbas medicinales que él mismo preparaba, invitando a quien quisiera acompañarlo los domingos por la tarde al cementerio a rezar por las almas del purgatorio.

Precursor social

En esa época, en las noches reunía a trabajadores, con quienes rezaba y luego entregaba reflexiones, movimiento que creció, llegando a constituirse la “Hermandad del Corazón de Jesús”, entidad de autoayuda en casos de pobreza, enfermedad, vejez y accidentes laborales, despertando inicialmente suspicacias entre los católicos conservadores por su coincidencia con la aparición del Manifiesto Comunista en Europa; no obstante, tuvo capillas, escuelas y talleres con varios miles de socios en Santiago y otras ciudades del centro del país. Esto lo convierte en el precursor de la organización social de los trabajadores en Chile.

Variados testimonios contemporáneos suyos acreditan que sanó a muchas personas, algunas incluso desahuciadas por la medicina tradicional. Además, orientó a otras respecto de circunstancias difíciles o inciertas.

Debido a sus virtudes de humildad, sencillez y servicio a los demás, fue admirado y querido por el pueblo y rodeado de una enorme fama de santidad, con la cual muere, de una neumonía, en Santiago el 14 de enero de 1853, habiendo aceptado poco antes recibir sus órdenes religiosas menores, que previamente había rechazado por no sentirse suficientemente digno. Sus restos están en el templo de la Recoleta Franciscana en Santiago de Chile.

Cuerpo incorrupto y sangre líquida

El 10 de julio de 1855, se exhumaron sus restos encontrándose su ataúd de madera podrido por la humedad, pero con el cadáver incorrupto, hecho certificado por el Rector de la Universidad de Chile, Ignacio Domeyko, y el Decano de la Facultad de Medicina, Dr. Lorenzo Sazié.

En julio de 1892 el R.P. Pacheco y el Dr. Eleodoro Fontecilla dejaron constancia ante Notario que la sangre de Fray Andresito, obtenida de una sangría realizada por éste último 40 años atrás, pocos días antes de su muerte, y guardada en un frasco común, aún se conservaba líquida. En enero de 1893 el Padre Guardián Fray Julio Uteau solicitó al Padre General de la Orden autorización para iniciar la causa de canonización.

En el año 2016, el papa Francisco lo declara “Venerable”, siendo este el primer paso para la beatificación y posterior canonización.

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