“Con la gracia de Cristo, comencemos desde hoy a construir un año de paz, desarmando nuestros corazones y absteniéndonos de toda violencia”. Es el deseo que expresó hoy a mediodía León XIV durante el rezo del ángelus que presidió en el primer día del año 2026.
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Con la Jornada Mundial de la Paz como eje de su reflexión, el Pontífice agustino invitó a cuantos los escuchaban en la Plaza de San Pedro a rezar juntos por “las naciones ensangrentadas por conflictos y miseria, pero también por nuestras casas, en las familias heridas por la violencia y el dolor”. “Con la certeza de que Cristo, nuestra esperanza, es el sol de justicia que nunca declina, supliquemos confiados la intercesión de María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia”, apuntó el Papa norteamericano.
Las páginas del calendario
En su meditación, reivindicó que Jesús es el primero que invita a la humanidad a inaugurar “una época de paz y amistad entre todos los pueblos”. “Sin este deseo de bien, no tendría sentido girar las páginas del calendario y llenar nuestras agendas”, compartió justo después.
A la par, León XIV se detuvo en el jubileo universal que está a punto de concluir para destacar que “ha enseñado cómo cultivar la esperanza de un mundo nuevo, convirtiendo el corazón a Dios, para poder transformar los agravios en perdón, el dolor en consolación y los propósitos de virtud en obras buenas”. Esta dinámica resulta fundamental para el Papa con el fin de “construir el futuro como casa acogedora para todo hombre y toda mujer que nace”.
Con la mirada puesta en María, planteó la necesidad de seguir sus latidos y los de Jesús. “El corazón de Jesús late por todo hombre y toda mujer: por el que está dispuesto a acogerlo, como los pastores, y por el que no lo quiere, como Herodes”. “Su corazón no es indiferente ante quien no tiene corazón para el prójimo: palpita por los justos, para que perseveren en su entrega; y por los injustos, para que cambien de vida y encuentren paz”, comentó el Papa.