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La meditación de León XIV, al arrancar 2026: “El mundo no se salva afilando las espadas, juzgando, oprimiendo o eliminando a los hermanos”

El Papa agustino preside en la Basílica de San Pedro la eucaristía por solemnidad de María Madre de Dios, en la Jornada Mundial de la Paz

León XIV, durante la misa en la Basílica de San Pedro

“El mundo no se salva afilando las espadas, juzgando, oprimiendo o eliminando a los hermanos, sino más bien esforzándose incansablemente por comprender, perdonar, liberar y acoger a todos, sin cálculos y sin miedo”. Este es el primer mensaje del año 2026 que León XIV ha querido lanzar desde la basílica de San Pedro, en el marco de la solemnidad de María Santísima Madre de Dios, que se celebra el 1 de enero.



Esta fiesta, que se une la Jornada Mundial de la Paz, busca ser una llamada de atención a las conciencias de los líderes y responsables políticos, pero también de los ciudadanos de a pie. El Pontífice agustino eligió para esta ocasión como lema las dos palabras que marcaron su discurso al darse a conocer en la logia de las bendiciones el pasado mayo: una paz desarmada y desarmante. En este caso, quiso hablar de “la gratuidad” del amor de Dios como “desarmado y desarmante”, en tanto que nace “desnudo, indefenso” en una cuna en Belén.

Fuente de misericordia

De esta manera, el Papa quiso presentar “el rostro de Dios” a través de la mirada de la Virgen. En la homilía, el Pontífice agustino ensalzó cómo María “su ‘sí’ contribuyó a dar a la Fuente de toda misericordia y benevolencia un rostro humano: el rostro de Jesús, a través de cuyos ojos de niño, luego de joven y de hombre, el amor del Padre nos alcanza y nos transforma”.

León XIV, durante la misa en la Basílica de San Pedro

León XIV, durante la misa en la Basílica de San Pedro

Con la mirada puesta en este 2026, León XIV compartió ante los fieles presentes que “al inicio del nuevo año, la liturgia nos recuerda que cada día puede ser, para cada uno de nosotros, el comienzo de una vida nueva, gracias al amor generoso de Dios, a su misericordia y a la respuesta de nuestra libertad”.

Portadores de libertad

De esta manera, el Papa esbozó este año nuevo como “un camino abierto, por descubrir, en el que aventurarnos, por gracia, libres y portadores de libertad, perdonados y dispensadores de perdón, confiados en la cercanía y en la bondad del Señor que siempre nos acompaña”.

De la Virgen también destacó cómo “bajó la guardia, renunciando a expectativas, pretensiones y seguridades, como saben hacer las madres, consagrando sin reservas su vida al Hijo que por gracia había recibido para, a su vez, volver a donarlo al mundo”.

León XIV, durante la misa en la Basílica de San Pedro

León XIV, durante la misa en la Basílica de San Pedro

Acerquémonos al pesebre, en la fe, como al lugar de la paz ‘desarmada y desarmante’ por excelencia, lugar de la bendición, donde hacer memoria de los prodigios que el Señor ha realizado en la historia de la salvación y en nuestra existencia”, remató en su homilía.

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