Alfonso Bauer remarcó que el lema pontificio convoca a ser una Iglesia que une frente a las fracturas de la sociedad
Al concluir la histórica celebración eucarística en el Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, el obispo de la diócesis de Florida, Alfonso María Bauer Ormazábal, pronunció un emotivo discurso de agradecimiento al papa León XIV.
Inició su alocución citando el Magnificat: “¡Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador!”, y vinculó la identidad nacional uruguaya nacida en Florida con los actuales desafíos misioneros, sociales y de salud pública que atraviesa la región, manifestando la alegría y la gratitud de toda la comunidad por esta presencia.
El obispo definió a Uruguay como “un país de cercanías, de mate compartido y ronda de amigos”, recordando que dicha nación nació históricamente en Florida junto al “Altar de la Patria” con la declaración de la Independencia bajo la mirada de la Patrona del país.
Haciendo eco de la realidad que atraviesan los departamentos de la diócesis, el obispo enumeró las problemáticas urgentes que aquejan a la población y el rol que debe asumir la Iglesia:
Finalmente, el obispo diocesano extendió un agradecimiento público a todas las personas y voluntarios que trabajaron en la ambientación y animación de la jornada, y concluyó asegurando la oración constante de la diócesis por el ministerio del Santo Padre, para luego pedir la bendición apostólica.