Cono Sur

Última Misa del Papa León en tierra uruguaya

| 08/11/2026 - 15:20

  • León XIV pidió a las familias uruguayas “ponerse en camino” para transmitir la fe
  • Consagró, nuevamente, al país a la Virgen de los Treinta y Tres





El papa León XIV cierra su histórica visita por el Uruguay, con gran entusiasmo, junto a Nuestra Señora de los Treinta y Tres, Patrona del país, frente al Santuario Mariano en la diócesis de Florida-Durazno.



Durante la misa de la fiesta de la Patrona del Uruguay, el Santo Padre presidió la celebración como peregrino: “Vengo como peregrino para compartir la fe y el cariño con que este pueblo ha mirado durante generaciones a la Madre de Dios”.

Partiendo de las lecturas del día, el Santo Padre puso en relación a Judit e Isabel, dos mujeres a quienes se dirige una bendición casi idéntica. Recordó que Judit no se atribuyó la victoria de su pueblo, sino que la reconoció como obra de Dios, y que María, al ser proclamada bendita por Isabel, responde cantando las grandezas del Señor. “Toda la grandeza de María nace de su relación con Cristo: lo acoge, vive de Él y conduce a otros hacia Él”, afirmó.

El Papa vinculó la imagen de la Virgen con una hora decisiva de la historia uruguaya: en 1825, quienes luchaban por la libertad de esta tierra acudieron a María para poner aquel comienzo bajo su protección. “Uruguay quedó íntimamente ligado a una Madre”, señaló, y agregó que ella ha permanecido aquí aun cuando cambiaron las generaciones y la relación de muchos uruguayos con la fe.

Una multitud participa de la última Celebración Eucarística en Uruguay

Transmisoras de la fe

Gran parte de la homilía estuvo dedicada a las mujeres que transmitieron la fe en los hogares: “Pienso en las madres que pusieron en los labios de sus hijos las primeras palabras de oración, que los llevaron a bautizar, los prepararon para recibir los sacramentos y les enseñaron a vivir la caridad cristiana. Pienso en las abuelas que conservaron un altar en casa, que rezaron por los vivos y por los difuntos, que hicieron presente a Dios en las cosas ordinarias de la vida”.

“A todas esas mujeres quisiera hoy darles las gracias”, dijo, y recordó que esa historia “no quedó escrita en los libros” y se transmitió en silencio dentro de las familias. Mencionó a santa María Francisca Rubatto y a las beatas mártires Dolores y Consuelo Aguiar-Mella, nacidas en Montevideo.

Agregó: “Madres y abuelas: ¡no se cansen de transmitir la fe! Prediquen con su vida y también con su palabra. Insistan en la oración, en el amor y en la esperanza: insistan a tiempo y a destiempo (cf. 2 Tm 4,2). Háganlo con paciencia, sin dureza y sin desaliento. Aunque sus seres queridos parezcan lejos de Dios, sigan poniéndolos ante Él. No dejen de bendecir, de acompañar, de recordarles con sencillez aquello que un día recibieron”.

Evocó a santa Mónica y les pidió no dar por perdido lo sembrado: “Hay puertas que ustedes no pueden abrir, pero Dios sí”. Las animó a no cansarse de transmitir la fe, con paciencia, sin dureza y sin desaliento.

El rol de los padres y abuelos

El Santo Padre interpeló también a padres y abuelos. Les pidió imitar a san José y mostrar a los jóvenes una fe vivida: rezar, acercarse a los sacramentos, tratar con respeto a sus esposas, pedir perdón y vivir con honradez aunque cueste. “Sus hijos y nietos necesitan ver que la fe ocupa un lugar verdadero en la vida de los hombres de su familia”, profundizó.

“Un hijo aprende mucho al ver que su padre puede arrodillarse delante de Dios sin sentirse menos hombre por ello”, expresó. Recordó además que obispos, sacerdotes y consagrados están llamados a sostener a las familias en esta tarea.

“Uruguay: ¡hay que ponerse en camino!”

Inspirado en la visita de María a Isabel, exhortó a salir al encuentro de quienes se han alejado: “No podemos esperar siempre a que quienes se han alejado regresen por sí solos. Uruguay: ¡hay que ponerse en camino! ¡Hay que entrar de nuevo en las casas, acercarse a las personas, escuchar sus preguntas y llevarles a Cristo!”.

Invitó a cada fiel a pensar a quién debe acercarse: un hijo, un amigo, un vecino. También pidió rezar por quienes gobiernan, por las familias, los jóvenes, los que sufren y los que se sienten lejos de Dios.

La Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay

La Rosa de Oro

El Pontífice indicó: “Dentro de poco depositaré la Rosa de Oro ante esta imagen. Con este gesto deseo honrar a quien es verdaderamente “el orgullo de nuestra raza” (Jdt 15,9) y hacer visible el cumplimiento de aquellas palabras que ella misma pronunció: “me felicitarán todas las generaciones”, del Evangelio de Lucas.

Finalizada la Eucaristía, el Papa depositó la Rosa de Oro ante la imagen de la Virgen como “signo de veneración y de amor filial”. Luego consagró nuevamente la nación a María, “Capitana y Guía de este pueblo”, y pidió que la proteja de cuanto quiera apartarla de Cristo.

Fotos: https://philliptatton.pixieset.com/
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