Destacó el legado del beato Jacinto Vera, el “obispo gaucho”, y utilizó el puente, los palmares y el mate como símbolos para convocar a la unidad y la fidelidad
En el marco de su viaje apostólico, el papa León XIV celebró su primera Santa Misa en suelo uruguayo en la ciudad de Paysandú (diócesis de Salto). La celebración eucarística congregó a una multitud compuesta por la Iglesia local y miles de peregrinos de países hermanos rioplatenses, y voluntarios que en sus pecheras señalaban: “Paysandú te abraza”.
Al dar la bienvenida al Santo Padre, el obispo titular Arturo Fajardo, agradeció la visita al “lejano norte de nuestra Patria y a esta ciudad heroica”. Destacó que lo recibe toda la comunidad diocesana en tierras marcadas por la primera evangelización misionera y por el proyecto artiguista, de “profundas raíces católicas y franciscanas”.
El prelado recordó que la Iglesia ha estado presente desde los orígenes del país, a través del testimonio de numerosos laicos y sacerdotes, con obras educativas y sociales, y manifestó su voluntad de seguir en diálogo con la sociedad.
Al describir la región, la calificó como tierra fecunda, de gente buena y trabajadora que, más allá de las dificultades, quiere crecer en fraternidad y buscar el bien común, “superando las polarizaciones que nos dividen” y defendiendo la vida “frente a la cultura de la muerte”.
Después de tener palabras de agradecimiento por la colaboración de las autoridades nacionales y departamentales y de todos los voluntarios, confió al Santo Padre que espera que la confianza en que la visita, la fiesta de la fe y el mensaje recibido ayuden a reavivar el don de la vida cristiana y a profundizar la tarea evangelizadora en los barrios y en la campaña.
Durante su homilía, el Pontífice rindió un emotivo homenaje a Jacinto Vera (1813-1881), primer obispo de Montevideo, beatificado el 6 de mayo del 2023.
Lo describió como un “testigo coherente de la fe” y recordó su incansable celo pastoral que lo llevó a recorrer tres veces el país a caballo. Asimismo, destacó su rol histórico durante la Defensa de Paysandú en 1864, cuando se instaló en la Isla de la Caridad para atender a heridos de ambos bandos y suplicar por un abrazo fraternal entre hermanos.
Para profundizar en la misión de la Iglesia hoy, León propuso una reflexión basada en tres íconos fuertemente arraigados en región. “Necesitamos reflexionar sobre estos símbolos que nos son comunes, que nos dan identidad y sentido de pertenencia, que nos hablan de nuestros orígenes y nos proyectan hacia el futuro”, expresó.
Al cierre de su homilía, el Papa alentó a la comunidad uruguaya a transmitir la fe a las futuras generaciones con “valentía creativa”, manteniendo el cuidado de los niños, los jóvenes, las familias y los ancianos a través de las obras de caridad.
“Sean puentes para que muchos se encuentren con Jesús. ¡Cristo cuenta con ustedes!”, concluyó, encomendando el porvenir del pueblo a la protección de la Virgen de los Treinta y Tres.