Unas 10.000 personas asisten en Savannah a la ceremonia presidida por el cardenal Frank Leo, como legado del Pap
Momento de la lectura de la fórmula de beatificación. Foto: Diócesis de Savannah
“Todavía hay cosas por las que merece la pena vivir y morir”. Con estas palabras resumió el cardenal Frank Leo, arzobispo de Toronto, el testimonio de los cinco franciscanos españoles que fueron beatificados hoy en Savannah, en los Estados Unidos. Murieron en 1597 en la costa de la actual Georgia, entonces parte de La Florida española, mientras evangelizaban a los indios guale. Los nuevos beatos son Pedro de Corpa, Blas Rodríguez, Miguel de Añón, Antonio de Badajoz y Francisco de Veráscola.
La misa, que comenzó a las 11:00 h en el Savannah Convention Center, reunió a unas 10.000 personas, según OSV News. El cardenal Leo presidió como legado pontificio del papa León XIV. Entre los concelebrantes estuvieron el nuncio en Estados Unidos, Gabriele Caccia; el obispo de la Diócesis de Savannah, Stephen D. Parkes, y los arzobispos españoles José Rodríguez Carballo y Joan-Enric Vives i Sicília. La liturgia fue en inglés y en español.
Al comienzo de la misa, el obispo Parkes pidió formalmente la beatificación. Tras la proclamación de la beatificación dl cardenal Leo, se leyó la carta apostólica de León XIV, firmada en Roma el 30 de septiembre. Lo hicieron el arzobispo de Atlanta, Gregory J. Hartmayer, en inglés y el arzobispo Vives i Sicília, en español. El Papa definió a los frailes franciscanos menores como “heraldos invictos de Cristo” y afirmó que “antepusieron la verdad salvadora del Evangelio a su propia seguridad”. La carta, además, fija el 22 de septiembre como su memoria litúrgica.
En su homilía, el cardenal Leo presentó a los nuevos beatos como “luces brillantes para nuestro camino de fe”. Aseguró que “la fidelidad al propio Cristo es la gloria de los mártires” y que “la Iglesia considera el martirio un don excepcional y la prueba más plena de la vida”. Citó la primera carta de san Juan: “Todo el que ha nacido de Dios vence al mundo, y la victoria que vence al mundo es nuestra fe”.
El purpurado subrayó que “predicar, enseñar, compartir y dar testimonio de la fe es realmente el número uno de la lista” de todo misionero. Con este reconocimiento, concluyó, se muestra que “todavía hay cosas por las que merece la pena vivir y morir”. Días antes de la ceremonia había dicho en una entrevista: “Todos estamos llamados a ser esos misioneros”.
El obispo Parkes pidió, por intercesión del beato Pedro de Corpa y sus cuatro compañeros, que “haya un mayor respeto por la dignidad y el carácter del sacramento del santo matrimonio”. Y es que la predicación de los frailes chocó contra la extendida poligamia de los pueblos originarios. Invitó además a quienes pasen junto al monumento a los mártires a “rezar una oración y dar gracias a Dios por las gracias recibidas”.
La Iglesia reconoce que los cinco frailes murieron “in odium fidei”, por odio a la fe. Según los testimonios recogidos en la causa, uno de los detonantes fue la negativa de los misioneros a admitir la poligamia. Pedro de Corpa reprendió a Juanillo, un joven guale bautizado y heredero del cacicazgo, que quería tomar una segunda esposa. Por aquel entonces ya los franciscanos exigían con el bautismo una promesa de no tomar más de una esposa.
Juanillo reunió a guerreros para acabar con los misioneros. Una carta de 1612 de los franciscanos al rey Felipe III lo recoge así: “no consentimos que ningún cristiano casado tuviera más de una esposa”. Por ello, el consejero provincial franciscano Roger Lopez destacó antes de la ceremonia que “el amor de Cristo Jesús es más poderoso que el odio”.
El proceso se inició en 1950, cuando el sacerdote Marion Habig fue nombrado vicepostulador. La investigación diocesana se abrió formalmente en 1984 y las actas llegaron a Roma en 2007. El 27 de enero de 2025, el papa Francisco autorizó el decreto que reconoce su martirio, por lo que no fue necesario un milagro. La ceremonia de hoy ha sido la primera beatificación celebrada en el sur de Estados Unidos. Este 1 de noviembre habrá una misa de acción de gracias en la catedral basílica de San Juan Bautista de Savannah.
Los cinco eran frailes de la Orden de Frailes Menores, españoles y misioneros en La Florida. Trabajaron entre los guale, aprendieron su lengua y vivieron con ellos sin escolta militar. Según el historiador franciscano Dominic Monti “los frailes no llegaron con poder y fuerza”.
Los nuevos beatos son:
Un sexto fraile, Francisco de Ávila, fue capturado y maltratado, y quedó libre meses después. Por ello, no está entre los beatificados.