América

Leche de buena calidad… y empoderamiento de la mujer gracias a Manos Unidas

| 30/10/2026 - 10:42





En la sierra andina, como en el resto de Ecuador, el empoderamiento de la mujer es clave en muchas comunidades campesinas. Y así lo ha podido comprobar de primera mano Vida Nueva estos días al acompañar una visita de Manos Unidas al país, donde apoya con fuerza a la red Warmi Rikchari, que se traduce del quichua como ‘Mujer, Despierta’.



Se trata de una plataforma que integra a tres veteranas entidades locales: la Central Ecuatoriana de Servicios Sociales (CESA), creada en 1967 en defensa de condiciones justas para los agricultores; la Fundación Maquita, fundada en 1985 para promover “el comercio justo, la economía solidaria y el desarrollo comunitario”; y la Fundación Nosotras Con Equidad, surgida tres décadas atrás para acompañar a las víctimas de la violencia intrafamiliar y de género.

Un cambio integral en la región

Hace tres años, las tres organizaciones se aliaron para fomentar un cambio integral en la región. Y lo hicieron con un ambicioso proyecto que durará cuatro años (tras este último curso, la idea es que las comunidades apoyadas mantengan las riendas de su propio desarrollo) y que cuenta con una fuerte financiación de Manos Unidas, el cuarto pilar del programa.

Tras visitar el día anterior varias comunidades del Chimborazo, al siguiente estamos en la otra provincia andina, Tungurahua. Allí tenemos la oportunidad de visitar un centro de acopio de leche. Situado en la parroquia de San Andrés, allí entregan lo producido por sus vacas 160 mujeres y seis hombres.

Centro de acopio de leche en San Andrés, Ecuador. Foto: Miguel Ángel Malavia

Esther Duchi nos cuenta lo mucho que les han facilitado su día a día “los galpones [cobertizos] y las cercas eléctricas que hemos instalado. Gracias a estas últimas, ya no tengo que estar siempre pendiente de mis vacas para evitar que se escapen. Tengo más tiempo y puedo dedicarlo a mi familia”.

También reciben de los técnicos del programa “buenas técnicas de ordeño y de alimentación de las vacas, utilizando la picadora de maíz para que les sea más fácil la digestión”. Sin olvidar algo fundamental, como “los bidones de acero inoxidable que evitan la contaminación de la leche o el instrumental que nos ayuda en su transporte. Por suerte, ya no tengo que cargar 20 litros de leche en una mochila sobre mi espalda…”.

Promoción del liderazgo social y prevención de la violencia de género

Otro aspecto en el que han avanzado mucho es “en la promoción de nuestro liderazgo social y de nuestra capacidad para poder implementar una economía solidaria desde las bases de un comercio justo”. En eso les ayuda Maquita. Y, gracias a Nosotras Con Equidad, “nos formamos en la sensibilización y prevención de la violencia de género, teniendo cada vez más herramientas para ser conscientes de nuestros derechos”. Un canal, este último, “que se ofrece a todas las mujeres del entorno, no solo a las asociadas”.

La presidenta de la agrupación local, Ludmila López, recuerda que “el proyecto original lo empezamos 44 socias hace 15 años. Pasamos muchas dificultades, pero perseveramos, pues somos unas luchadoras, y pasamos de reunir 500 litros de leche a los 2.000 de hoy”.

La administradora, Norma Tanasaca, se congratula por el paso adelante dado gracias a iniciar hace tres años su colaboración con Warmi Rikchari: “Visiblemente, se aprecia en el hecho de que vamos uniformadas. Pero lo esencial es que todo el proceso ha mejorado y ahora, gracias a los controles exhaustivos que realizamos aquí en el centro y al hecho de que en las vacas ya no hay restos de antibióticos, podemos asegurar que vendemos una leche de muy buena calidad”.

Centro de acopio de leche en San Andrés, Ecuador. Foto: Miguel Ángel Malavia

Así, somos testigos de un control realizado por una de las técnicas, Joana Padilla: “Como veis, a través de esta máquina realizamos una prueba por la que, en solo 50 segundos, comprobamos que no hay ningún resto de contaminación en la muestra”.

Algo posible en gran parte gracias a Manos Unidas, que ha financiado los nuevos equipos. Uno de ellos es un gran tanque que enfría la leche y del que, posteriormente, se extrae todo lo que se reparte a las empresas que compran lo producido en el centro.

“Ya tengo más vacas que mi marido”

Felices de formar parte de esto están Marcia López y su madre, Teresa Lluay. Esta última fue una de las fundadoras de la cooperativa, hace 15 años: “Es mucho esfuerzo, pero, a día de hoy, me alegra poder decir que tengo más vacas que mi marido. Esa autonomía es clave para mí”.

La primera lo aplaude: “Mi madre es un gran ejemplo. También tengo hijos y valoro lo importante que es depender de los propios recursos”.

Centro de acopio de leche en San Andrés, Ecuador. Foto: Miguel Ángel Malavia

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