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Rafael Luciani: “Sueño con conferencias episcopales que den voz a las mujeres”

| 04/10/2026 - 17:41

 





Una Iglesia ‘semper reformanda’. Esa es la impronta que guía desde hace décadas a las comunidades católicas de América Latina y el Caribe. Comenzando por las 22 conferencias episcopales que conforman el Consejo Episcopal Latinamericano y Caribeño (CELAM). Desde ahí se entiende el proyecto impulsado por el Centro Teológico Bíblico Pastoral (CEBITEPAL), que busca estudiar y proponer una renovación y reestructuración de los episcopados en clave sinodal.



El proyecto está liderado por la Secretaría General del CELAM, bajo la conducción del arzobispo agustino Lizardo Estrada, y por el CEBITEPAL, dirigido por el teólogo venezolano Rafael Luciani. Catedrático en la Escuela Jesuita de Teología de la Universidad de Santa Clara, el teólogo venezolano comparte con ‘Vida Nueva’ las inquietudes y desafíos de esta propuesta que pretende llegar a cerca de 1.500 obispos de todo el continente.

PREGUNTA.- ¿Cómo se puede proyectar la reestructuración de tantas conferencias episcopales para que no se quede solo en un ‘lavado de cara’?

REPUESTA.- El proyecto está diseñado para no quedarse en el plano ideal. Tratamos de combinar dos líneas de trabajo que avanzan juntas. Una, que estudia el estatuto teológico y canónico de las conferencias episcopales con un grupo de expertos de varios continentes para dar un paso adelante en lo que ha sido el debate teológico y canónico sobre la identidad de este organismo episcopal. Con esto queremos dar un aporte importante a la teología y proponer cambios concretos en el código.

Otra es la línea que investiga cómo funcionan hoy, sus modelos organizacionales, ya que hay diferencias importantes entre una y otra. Esto lo hacemos mediante entrevistas, estudios de caso, mapeo organizacional y análisis de documentos, como los estatutos y manuales de funcionamiento que existen. Además, estamos trabajando las dos líneas junto a los obispos, discerniendo y decidiendo con ellos. Es interesante ver el desarrollo inicial de un trabajo que está entrelazando a teólogos, canonistas y obispos.

Rafael Luciani, director del CEBITEPAL. Foto: Archivo

Una de las cosas que nos propusimos desde el inicio es evitar que la sinodalidad se reduzca a una declaración de buenas intenciones o a dinámicas puramente ideales. Por ello, incorporaremos el aporte de las ciencias sociales y políticas para estudiar las organizaciones y qué prácticas podemos aprender para posibles modelos institucionales eclesiales en los que exista la rendición de cuentas, los mecanismos de participación y los modelos de toma de decisiones compartidas. Todo esto nos ayudará a poner en práctica lo que en el Sínodo hemos denominado corresponsabilidad diferenciada.

Además, el proyecto no termina en un informe. Contempla el diseño de una experiencia piloto de implementación en conferencias episcopales que se manifiesten interesadas y se puedan postular. Por ello, soñamos con la creación de una instancia estable dentro del CELAM para animar y acompañar a las conferencias episcopales en procesos de renovación y reestructuración en clave sinodal.

P.- ¿En qué punto del proyecto se encuentran exactamente?

R.- Actualmente estamos revisando y analizando el estado actual de adopción de prácticas sinodales en las conferencias episcopales, así como el desarrollo de la reflexión teológica y canónica contemporánea, tratando de identificar las trabas y saber cómo podemos avanzar. Hay un grupo de expertos que reúne a más de 20 teólogos y canonistas de distintos países y continentes.

Algo interesante, es que estos teólogos expertos no trabajan de modo aislado. Hemos creado grupos de obispos que nos acompañan como consultores expertos. Uno, por ejemplo, está conformado por todos los secretarios generales de las conferencias episcopales de América Latina y el Caribe, y, otro, por los referentes de Doctrina.

Aunque la mayoría del trabajo se hace online, un momento importante para el diseño del proyecto fue el primer encuentro presencial de trabajo que hicimos en las instalaciones del CELAM en mayo de este año. Tendremos el segundo en febrero de 2027.

La fase actual del proyecto, que es la primera, inició en abril y culminará en mayo del año que viene con la entrega de las conclusiones y las propuestas concretas a la 41ª Asamblea General Ordinaria del CELAM, que se reunirá en Panamá, y a la que asisten las presidencias de todas las conferencias episcopales, así como autoridades del Vaticano y representantes de otros organismos eclesiales continentales. Después de la Asamblea iniciará la fase 2, con experiencias de pilotaje.

P.- Hay quien pensaba que con el fallecimiento de Francisco desaparecería o se diluiría la sinodalidad. León XIV parece haberlo retomado con fuerza y este proyecto de reestructuración lo tiene como un pilar fundamental…

R.- En un artículo que escribí reciente para ‘Christus’ (‘Claves emergentes sobre la sinodalidad en León XIV’), sostengo que este pontificado se perfila como un ejercicio de equilibrio en el que convergen tres elementos: la continuidad del magisterio de Francisco, una actualización programática de la recepción del Concilio Vaticano II y el desarrollo de la tradición a la luz de la sinodalidad. Esto enmarca la elección de León XIV en una quinta fase en la recepción del Concilio.

Hoy podemos destacar dos énfasis que el Papa ha dado a la comprensión de la sinodalidad. Primero, uno relacionado con los organismos de participación, como son los consejos pastorales, muy particularmente llamando la atención a la participación de todos en los procesos decisionales. Así lo ha hecho ver en varios discursos en Roma y también durante su visita a Madrid. Segundo, la está relacionando con un ejercicio expandido de la colegialidad episcopal, lo que podemos llamar como colegialidad sinodal.

Este proyecto se inscribe en esa dirección, comprender la colegialidad a la luz de la sinodalidad y pensar cómo en las instituciones episcopales la colegialidad puede ser ejercida sinodalmente.

Comunión eclesial

P.- ¿Hay avances teológicos que se han logrado en este corto tiempo que llevan trabajando?

R.- En la medida en que el grupo de expertos teólogos y canonistas profundiza el llamado que hace el numeral 125 del ‘Documento Final del Sínodo’ vamos descubriendo cosas muy interesantes. En lo teológico destacaría por ahora tres. El primero es un giro metodológico. Durante décadas la pregunta fue ‘¿qué competencias tienen las conferencias episcopales?’, y de ahí se deducía todo lo demás. Nosotros invertimos esa lógica:

  • Primero hay una responsabilidad eclesial compartida que nace de la comunión entre Iglesias que viven una misma misión, de ahí surge el sujeto regional, luego la autoridad, y solo al final las competencias jurídicas.
  • El segundo es entender la conferencia no como una reunión de obispos con poder delegado, sino como expresión de la comunión entre Iglesias locales. Si el obispo representa sacramentalmente a su Iglesia, la comunión entre obispos expresa la comunión entre esas Iglesias, y no al revés. Esto saca la discusión del callejón sin salida en que había quedado atrapada en la teología de la colegialidad.
  • Y el tercero, quizás el más significativo, el magisterio regional ya no se explica solo por la potestad de los obispos, sino por la integración del sentido de la fe de todo el Pueblo de Dios con el discernimiento episcopal. Es lo que llamamos una colegialidad ejercida sinodalmente o colegialidad sinodal, fundada en la acción del Espíritu, que se manifiesta en todos los sujetos y en todas las Iglesias, y no solo en la jerarquía. Esto lo habían destacado los padres conciliares en ‘Lumen gentium’ 12, al hablar del ‘sensus fidei’.
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