El Papa urge a Rusia y Ucrania a “dialogar” para acabar una guerra “que no tiene sentido” en su vuelo de regreso desde Francia
León XIV en el avión desde Estambul hacia Beirut
El papa León XIV concluyó su viaje apostólico de cuatro días a Francia y, durante el vuelo de regreso desde Metz a Roma este lunes 28 de septiembre, ofreció una rueda de prensa a los 80 periodistas que lo acompañaban. El pontífice calificó la visita como llena de bendiciones, destacando especialmente el tiempo dedicado a los enfermos en Lourdes y el entusiasmo de los 80.000 jóvenes congregados en un estadio de París.
Uno de los temas ha sido el conflicto en Europa. El Papa instó a los líderes de países como Rusia y Ucrania a sentarse a dialogar para buscar soluciones a lo que describió como “guerras que ya no tienen sentido”. Criticó duramente los intereses económicos que sostienen a la industria bélica, lamentando que mientras algunos se enriquecen con la venta de armas, con esos miles de millones se podrían resolver crisis globales como “el hambre en el mundo, la vivienda o las situaciones de desempleo”.
En la rueda de prensa se ha colado también el caso de Maricarmen, la mujer madrileña de 87 años con discapacidad que perdió su vivienda tras sufrir cinco aumentos de alquiler que no pudo asumir, fue expuesto al Papa como ejemplo de las consecuencias de la especulación inmobiliaria. Aunque el pontífice admitió desconocer los detalles concretos del suceso, lo consideró un reflejo de la grave crisis habitacional que afecta a numerosos países, cuestionando las fallas de un sistema que permite expulsar a una anciana vulnerable de su hogar. “¿Cómo es posible que ocurra algo así? ¿Cuál es el problema del sistema que permite que una anciana, además con discapacidad, sea expulsada de su casa?”, clamó.
“La Iglesia habla mucho del abandono y de la justicia, invita y fomenta que se despierte en todos la capacidad de responder con un sentido más humano, sensible al dolor y al sufrimiento de los demás”, destacó. Frente a esta realidad, reclamó la unión de los vecinos, las parroquias y el Estado para exigir a las autoridades políticas que busquen las causas sistémicas y aporten soluciones reales al problema de la vivienda, en lugar de limitarse a reaccionar únicamente ante las situaciones de emergencia.
Consultado sobre los abusos sexuales, el pontífice prefirió matizar el concepto de “abuso sistémico” generalizado, aunque reconoció que algunas organizaciones dentro de la Iglesia sí actuaron de forma abusiva “como sistema”. Remarcó que los abusos destruyen la vida de fe de las personas y que la Iglesia tiene la responsabilidad particular de acompañar a las víctimas en su proceso de sanación. Por otro lado, al abordar la emergencia de la vivienda y la especulación inmobiliaria, reclamó a los líderes políticos y a la sociedad que no actúen solo ante las emergencias, sino que busquen las causas sistémicas para evitar que personas vulnerables sean expulsadas de sus hogares.
En relación al debate sobre el final de la vida y el principio de laicidad en Francia, León XIV aseguró no haberse entrometido en la política nacional. Remitiéndose a su documento ‘Magnifica humanitas’, explicó que su objetivo era predicar el evangelio y defender el valor de la vida en todas sus etapas, recordando que la vida tiene sentido incluso en medio de la enfermedad o la discapacidad.
Finalmente, el Papa abordó los retos de la tecnología y la política internacional. Aseguró no estar “en pánico” frente a los riesgos existenciales de la Inteligencia Artificial, afirmando que duerme por las noches, pero urgió a políticos y expertos a dialogar para establecer límites y evitar daños catastróficos a la humanidad. Además, expresó su deseo de visitar Alemania —aclarando que por ahora su único viaje confirmado es a Corea para la Jornada Mundial de la Juventud— y advirtió sobre el peligro de mezclar posturas políticas de extrema derecha con la religión, subrayando que el cristianismo promueve la compasión y no “el odio y la división”.