Entrevistas

Jaime Spengler: “Hemos sabido leer la vida de los pueblos con los ‘lentes’ del Evangelio”

| 25/09/2026 - 07:31





El cardenal Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y actual presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB, por sus siglas en portugués), preside también, desde 2023, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), la máxima entidad que acompaña el trabajo pastoral de las iglesias particulares de la región.



El obispo franciscano porta la birreta púrpura desde el 7 de diciembre de 2024, formando parte del último grupo de cardenales creado por Francisco. Desde entonces selló su corazón con esta premisa: “Por encima del título de eminencia, está el de servidor”. Así, ha venido ganándose respeto en muchos círculos intelectuales, empresariales, gubernamentales y de ONG gracias a su labor en defensa de la Casa común, en especial, por la justicia climática.

En julio de 2025, junto a sus colegas Fridolin Ambongo Besungu, presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM), y de Filipe Neri Ferrão, presidente de la Federación de las Conferencias Episcopales de Asia (FABC), presentó un documento histórico al papa León XIV, en el que denuncian las falsas soluciones del “capitalismo verde”, demandando “un diálogo sincero” entre el norte y sur global.

Por supuesto, en su natal y polarizado Brasil estas posiciones le han granjeado el título de comunista, o peor aún, falso profeta. Sin embargo, bajo su impronta de pastor, asegura que “no se puede separar el anuncio del Evangelio de las condiciones reales de vida del pueblo”.

PREGUNTA.- ¿Cómo está América Latina?

RESPUESTA.- América Latina refleja lo que la geopolítica internacional está viviendo. ¡Sigue siendo vista como un territorio a ser explotado! Esto ciertamente contribuye a alimentar la dependencia económica. El continente conserva aún grandes riquezas, especialmente aquello que el horizonte científico-tecnológico está señalando.

Vale la pena recordar la presencia de grandes grupos económicos que no están enfocados en el desarrollo social y económico; tampoco se puede olvidar la fuerte presencia de la narcocultura y su ideología de muerte, con sus tentáculos en los espacios del legislativo, ejecutivo y judicial de los Estados.

Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y actual presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil. Foto: Jesús G. Feria/Vida Nueva

P.- Usted ha venido abanderando importantes procesos como la justicia climática y el diálogo social. ¿Qué resistencias y esperanza se ha encontrado en el camino?

R.- Los cambios climáticos están ahí ante los ojos de todos. Fenómenos hasta entonces considerados raros se multiplican de forma preocupante. Es verdad que no faltan negacionistas de esta realidad, guiados por ideologías e intereses contrarios a la promoción del bien común y de la justicia social. Tampoco faltan personas, pueblos originarios, comunidades, empresas y empresarios, expresiones de la clase política, científicos, formadores de opinión que desarrollan acciones magníficas para promover conciencia social y cuidado hacia el clima.

La COP30 fue una oportunidad privilegiada para cooperar en la promoción de diálogo en torno al tema en cuestión; pero también para ayudar en la promoción de iniciativas para hacer frente a los rápidos cambios que se están sucediendo.

Un camino que necesita ser consolidado

P.- A menos de un año para concluir su primer periodo como presidente del CELAM, ¿qué temas cree que deben seguir siendo los derroteros para el próximo periodo?

R.- Es verdad que los tiempos cambian y las situaciones se transforman. De ahí la importancia de estar siempre atentos para rescatar aquello que se denomina “lectura de los signos de los tiempos”, teniendo presente el Evangelio, la tradición de la comunidad de fe y la vida concreta cotidiana de las comunidades. La Iglesia posee un patrimonio precioso: la Doctrina Social.

A partir de esta es posible recoger elementos importantes para acompañar la complejidad política, social y económica del continente, y encontrar en ella indicaciones que salgan al encuentro de las necesidades que se presentan. La Iglesia de América Latina y del Caribe trae la marca del profetismo evangélico. Ha sabido leer el presente de la vida de sus pueblos con los ‘lentes’ del Evangelio, auxiliada por las ciencias humanas. En los últimos años el CELAM pasó por una reestructuración interna para servir mejor a las conferencias episcopales. Se trata de un camino que necesita ser consolidado.

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