Europa

Cinco víctimas de Rupnik escriben a León XIV: “Hemos perdido todo rastro de la justicia”

| 23/09/2026 - 16:50

Gloria Branciani, Mirjam Kovač, sor Samuelle, Vida Bernard y una quinta mujer que firma como Pia denuncian no haber recibido información sobre el proceso y piden al Papa “claridad, transparencia, celeridad” e independencia judicial





Hemos perdido todo rastro de la justicia”. Cinco mujeres que denuncian haber sufrido abusos por parte del sacerdote jesuita y artista esloveno Marko Ivan Rupnik han escrito una carta abierta a León XIV para pedirle que intervenga ante el silencio que, aseguran, rodea el proceso abierto contra él.



La carta, fechada este 23 de septiembre en Roma, está firmada por Gloria Branciani, Mirjam Kovač, sor Samuelle, Vida Bernard y una quinta mujer que utiliza el nombre de Pia ante el “fundado temor de recibir represalias”. Las cinco han decidido dirigirse al Papa ante su próximo viaje a Francia y, de manera particular, por su visita a Lourdes, donde León XIV tiene previsto reunirse con víctimas de abusos.

Precisamente allí, recuerdan, los mosaicos de Rupnik de la fachada de la basílica dejarán de estar visibles después de que el obispo de Tarbes y Lourdes, Jean-Marc Micas, decidiera cubrirlos definitivamente. Para las firmantes, esa decisión es “un gesto fortísimo y valiente que hemos apreciado mucho”, especialmente porque, según denuncian, ellas no han percibido esa misma solidaridad durante los últimos años: “Al contrario, siempre hemos sido muy atacadas y obstaculizadas”.

“Sabemos solo por la prensa que ha comenzado un proceso”

Sabemos solo por los medios de comunicación que ha comenzado un proceso contra don Rupnik”, aseguran. Asimismo, las mujeres explican que su abogada, Laura Sgrò, ha solicitado “varias veces y por todos los medios” información al Dicasterio para la Doctrina de la Fe para obtener “un mínimo de claridad” sobre un procedimiento en el que ellas están implicadas como víctimas. Según sostienen, no ha recibido ninguna respuesta.

“Este ruidoso y prolongado silencio es vivido por nosotras, las víctimas, como una violencia ulterior y continuada, que se suma, con el peso de una piedra, a la violencia que ya hemos sufrido”, afirman en la carta, en la que, además, enumeran esa violencia como “sexual, física, psicológica, espiritual” y hablan de una herida que se ha prolongado “en el alma”. A ella, añaden, se suma ahora “esta nueva y dolorosa violencia del silencio y del abandono del sistema judicial”.

Las acusaciones contra las denunciantes

Hemos sido acusadas —mejor, difamadas— de ser mentirosas, de haber recibido dinero para acusar a don Rupnik, de habernos enriquecido con esta horrible historia”, escriben. Una situación que, a su juicio, tiene consecuencias que van más allá de sus propios casos. Por ello, consideran que el tratamiento recibido puede disuadir a otras personas que hayan sufrido abusos de denunciarlos.

“Nos hemos convertido de ejemplo positivo en ejemplo negativo”, lamentan. “Es inútil denunciar un abuso ante la autoridad eclesiástica, porque no sucede nada, nadie pagará y las víctimas nunca obtendrán justicia”, continúan.

Las mujeres cuestionan especialmente que pueda desarrollarse un proceso sin que quienes denunciaron conozcan qué está ocurriendo. “Un proceso celebrado en el olvido no ofrece garantías a nadie, ni al acusado ni a las víctimas”, señalan, y consideran que esa situación resulta incompatible con “los propios conceptos de derecho, verdad, justicia, equidad y misericordia”.

Basílica del Rosario de Lourdes, fachada. Foto: Archivo

“No pretendemos entregarnos al olvido”

No pretendemos entregarnos al olvido ni renunciar a la justicia, hasta que se reconozca la gravedad de los hechos ocurridos y el responsable sea castigado”, aseguran, reclamando, además, ocupar un papel diferente dentro del procedimiento. En ese “tortuoso camino hacia la verdad”, dicen, quieren ser consideradas “un recurso, no un obstáculo”.

Por ello se dirigen directamente a León XIV como “supremo Pastor de la Iglesia” y le piden que escuche una petición que consideran compartida por cualquier víctima de abusos: “el reconocimiento de la verdad a través de un proceso justo”.

En concreto, reclaman que durante el procedimiento estén garantizados “el contradictorio entre las partes, la claridad, la transparencia, la celeridad, la imparcialidad y la independencia de los jueces”, para que tanto el juicio como su resultado, cualquiera que sea, no dejen “sombras”. “Necesitamos verdad, Santidad, pero, al igual que nosotras, también la Iglesia la necesita profundamente”, concluyen las cinco firmantes.

Noticias relacionadas