México

El anhelo del Episcopado Mexicano: “un país donde la violencia y el miedo no condicionen su vida cotidiana”

| 22/09/2026 - 03:13

Asegura que no es posible “hablar de paz, ignorando el dolor que atraviesa a tantas comunidades de México. La violencia continúa arrebatando vidas, provocando desapariciones, desplazando familias, sometiendo a comerciantes, etcétera”





La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), expresó su anhelo porque México sea “un país donde la violencia y el miedo no condicionen la vida cotidiana“.



En su mensaje por el Día Internacional de la Paz -21 de septiembre- aseveró que no es posible “hablar de paz, ignorando el dolor que atraviesa a tantas comunidades de México. La violencia continúa arrebatando vidas, provocando desapariciones, desplazando familias, sometiendo a comerciantes, etcétera”.

Asimismo, extorsionando y sembrando temor en pueblos y ciudades; “la Iglesia también ha sido alcanzada por esta realidad: vivimos en medio del Pueblo de Dios y compartimos sus dolores y esperanzas”.

“No podemos permitir que la violencia se vuelva parte del paisaje”

Los obispos de México manifestaron que “la paz no puede reducirse a la ausencia de enfrentamientos. Para millones de mexicanos significa algo mucho más concreto: poder salir de casa, trabajar, transitar por una carretera, abrir un negocio o formar una familia sin miedo”.

Y es que -recordaron- “detrás de cada persona asesinada, desaparecida, desplazada o extorsionada hay una vida y una familia heridas. Ninguna sociedad puede acostumbrarse a ello”.

Alertaron que cuando la sociedad “no ofrece a los jóvenes pertenencia, oportunidades y esperanza, otros grupos pueden ocupar ese vacío y ofrecerles, de manera destructiva, identidad, dinero y poder. No podemos permitir que la violencia se vuelva parte del paisaje”.

Educar para la fraternidad y promover el respeto

En ese sentido, consideraron que “trabajar por la paz no es opcional para ningún mexicano. La paz es tarea de todos, aunque no todos tengamos la misma responsabilidad”.

Llamaron a las autoridades de los distintos órdenes de gobierno a “cumplir con su responsabilidad de garantizar la seguridad, el Estado de derecho y el acceso efectivo a la justicia”.

Exhortaron a las familias a erradicar la violencia de los hogares, educar para la fraternidad y promover el respeto; “a las escuelas, a formar ciudadanos responsables; a los medios de comunicación, a contribuir a una cultura del encuentro y de la verdad, no de la violencia ni de la polarización”.

Un proceso de escucha, encuentro y corresponsabilidad

El llamado para los empresarios fue a “generar empleo digno y a no ceder ante la corrupción; a las iglesias y organizaciones sociales, a acompañar, reconstruir vínculos y abrir caminos de reconciliación“.

En su comunicado, el Episcopado Mexicano refirió que el asesinato de los padres jesuitas Javier Campos y Joaquín C. Mora, y del guía de turistas Pedro Palma, ocurrido en Cerocahui, Chihuahua, en junio de 2022, fue para la Iglesia y para el país “un doloroso llamado”.

De aquella herida -dijo- “surgió un proceso de escucha, encuentro y corresponsabilidad que dio origen al ‘Diálogo Nacional por la Paz’. Este camino nos ha permitido escuchar a víctimas, comunidades, jóvenes, especialistas, autoridades y organizaciones sociales”.

Foros de Justicia y Seguridad. Foto: Diálogo Nacional por la Paz

Espacios de diálogo y reconciliación

Como consecuencia, mencionó la CEM, confirmaron la convicción de que “la paz no puede construirse desde un solo sector ni imponerse desde arriba; necesita del encuentro y de la participación de todos”.

A ese respecto, refirió que en muchas regiones de México, sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos “acompañan diariamente a comunidades heridas por la violencia; escuchan a las víctimas, trabajan con jóvenes, reconstruyen vínculos y crean espacios de diálogo y reconciliación”.

“Queremos continuar colaborando con autoridades, organizaciones de la sociedad civil, instituciones educativas, empresarios, medios de comunicación y con toda persona de buena voluntad que quiera construir la paz“, agregó.

Paz verdadera que nace de la justicia, el encuentro, el perdón y el respeto

La CEM aseguró que el pueblo de México tiene la capacidad de “encontrarse, organizarse y reconstruir aquello que la violencia ha roto. La paz comienza cuando dejamos de considerar al otro como enemigo; cuando somos capaces de escuchar a las víctimas; cuando rechazamos la corrupción y la impunidad”.

Asimismo, “cuando educamos a nuestros hijos en el respeto a la dignidad humana; y cuando cada comunidad decide no permanecer indiferente ante el sufrimiento de sus hermanos”.

Para los cristianos -afirmó el Episcopado- “construir la paz no es un simple deseo ni una opción entre otras: forma parte de nuestra vocación. Se trata de una paz verdadera, que nace de la justicia, del encuentro, del perdón y del respeto irrestricto a la dignidad de cada persona”.

“Convertirnos en auténticos constructores de paz”

Para concluir, pidió a todos los mexicanos: “no nos acostumbremos a la violencia. No renunciemos a la paz. Construyámosla juntos, todos los días, desde el lugar que a cada uno le corresponde”.

“Que Santa María de Guadalupe, Madre de México, acompañe a quienes sufren a causa de la violencia y nos ayude a convertirnos, cada uno desde su responsabilidad, en auténticos constructores de paz”, dijo.

“Jesús nos recuerda en el Evangelio: ‘Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios’”.

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