“Sostener la esperanza ante fronteras que encierran”. Con este lema, la Iglesia madrileña volverá a reunirse el próximo sábado 26 de septiembre cerca del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche para celebrar una vigilia en solidaridad con las personas que permanecen internadas.
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La convocatoria comenzará a las 12:00 horas en la plaza de la estación de Metro de Aluche y se enmarca en la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que la Iglesia celebrará al día siguiente bajo el lema Incluso uno solo de estos pequeños. La Mesa por la Hospitalidad de la Archidiócesis de Madrid incluye la vigilia entre los principales actos diocesanos previstos para la Jornada.
De esta manera, ,ovimientos sociales, colectivos interreligiosos, entidades de Iglesia y ciudadanos están llamados también a adherirse a un manifiesto que pone el foco en las condiciones de quienes permanecen en estos centros.
“Un año más, llamamos al encuentro para alzar la voz y velar en solidaridad con las personas privadas de libertad en los Centros de Internamiento de Extranjeros”, señala el texto.
“Espacios de vulneración sistemática de derechos”
El manifiesto recuerda que quienes llegan a un CIE “han dejado atrás su hogar, su familia y la vida que conocían” y se encuentran privados de libertad por su situación administrativa después de trayectorias migratorias que, en muchos casos, han estado marcadas por la búsqueda de protección y oportunidades.
Religiosos, voluntarios y entidades sociales acceden habitualmente a estos centros para acompañar a las personas internadas. Desde esa experiencia, los convocantes sostienen que los CIE “continúan siendo espacios de vulneración sistemática de derechos”.
Entre las situaciones que denuncian enumeran “desinformación, desatención sanitaria —especialmente en salud mental—, insuficiente defensa legal y tutela judicial, incomunicación, condiciones materiales precarias y espacios de violencia institucional”.
El texto señala además que entre los internos hay personas que llevan tiempo viviendo en España y que cuentan con “trayectorias de arraigo, familia e incluso menores a cargo”.
La denuncia de esas situaciones no es nueva en la pastoral migratoria madrileña. La Vigilia del CIE de Aluche forma parte desde hace años de las acciones de sensibilización impulsadas alrededor de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado.
De Aluche a Ceuta
Este año, la convocatoria dirige también la mirada hacia Ceuta y a la situación de las personas migrantes que se encuentran en la ciudad autónoma. Y es que el manifiesto recupera para ello una de las expresiones utilizadas por León XIV durante su visita a Canarias: “Llegan vidas heridas, despojadas de casi todo, pero nunca de su dignidad”.
La vigilia quiere situarse precisamente ahí: junto a la denuncia, mantener una esperanza que los organizadores no presentan como una idea abstracta, sino como algo que encuentran en la vida cotidiana de barrios, parroquias, familias, ONG y movimientos sociales.
“La esperanza que nos convoca surge de lo profundo, de las experiencias cotidianas de comunidad”, recoge el texto. Una esperanza que, añaden, nace también “de la necesidad de encuentro, más allá de polarizaciones políticas, del apoyo mutuo y de la llamada a caminar juntas y juntos”.
“Oración, denuncia, silencio, testimonio y presencia”
La convocatoria del sábado tendrá por ello un carácter expresamente religioso, pero también reivindicativo. “Nuestra vigilia es oración, denuncia, silencio, testimonio y presencia”, resume el manifiesto.
Los participantes reclamarán el fin de los CIE y el desarrollo de políticas e iniciativas de “Acogida y Hospitalidad”. El texto vuelve de nuevo a León XIV para pedir “que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia”.
El encuentro de Aluche abrirá un fin de semana especialmente dedicado a las migraciones en la Iglesia de Madrid. El domingo 27, la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado se celebrará en las parroquias y comunidades de la archidiócesis y habrá también otros actos específicos, entre ellos la Eucaristía Morir de esperanza, en memoria de quienes han fallecido intentando llegar a Europa.


