Vaticano

León XIV ordena ampliar el Archivo y la Biblioteca Vaticana con un nuevo edificio dentro del Vaticano

| 14/09/2026 - 18:28

El Papa descarta la solución prevista por Francisco en el área extraterritorial de Letrán y crea una fundación para financiar las obras: “La Biblioteca Apostólica es un corazón”





La Biblioteca y el Archivo Apostólico Vaticano se han quedado pequeños. El crecimiento de sus fondos durante las últimas décadas ha terminado por hacer insuficientes los espacios actuales y León XIV ha decidido poner en marcha una solución que cambia los planes diseñados durante el pontificado de Francisco: los nuevos depósitos se construirán dentro de la propia Ciudad del Vaticano.



El Papa lo ha anunciado este lunes durante su primera visita como Pontífice a la Biblioteca Apostólica Vaticana, coincidiendo con la inauguración de la exposición ‘AQVA. Catástrofe y maravilla’. Allí se ha reunido también con los trabajadores de la Biblioteca y del Archivo Apostólico, a quienes ha agradecido una tarea que definió como un servicio “al desarrollo y a la difusión de la cultura, en favor de la Iglesia y de toda la humanidad”.

Horas después se ha hecho público el quirógrafo firmado por León XIV con las disposiciones concretas para la ampliación, en el que se establece que el nuevo edificio se levantará en el área conocida como ‘Fontana dell’Autoparco’, dentro del territorio vaticano, y sus espacios se repartirán de forma equitativa entre el Archivo Apostólico y la Biblioteca.

León XIV cambia el plan de Francisco

La necesidad de ampliar ambos organismos no es nueva. Francisco había previsto ya utilizar un espacio situado en el área extraterritorial de Letrán para responder al aumento del patrimonio bibliográfico de la Santa Sede y de la documentación producida por sus instituciones.

Sin embargo, León XIV explica en el documento que durante los últimos meses han surgido “nuevas oportunidades para realizar nuevos espacios dentro del territorio del Estado de la Ciudad del Vaticano”, una opción que considera “sin duda preferible por múltiples razones” a la anteriormente elegida.

Por ello, el Papa ha dispuesto que la zona de la Fontana dell’Autoparco y sus alrededores se destine al nuevo proyecto. El edificio tendrá que construirse “según los principios arquitectónicos y tecnológicos más modernos” y reservará también una parte de sus instalaciones para otros servicios del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Una nueva fundación para financiar las obras

El proyecto implicará además la creación de una fundación instrumental vaticana, promovida conjuntamente por el Archivo y la Biblioteca, cuya finalidad será conseguir los recursos necesarios para financiar la construcción de los espacios destinados a ambas instituciones y gestionar esos fondos.

El Governatorato vaticano asumirá, por su parte, los gastos correspondientes a los espacios reservados para servicios del Estado, mientras que el traslado del actual parque móvil y la construcción de un nuevo aparcamiento correrán a cargo del Archivo y la Biblioteca.

Hasta que terminen las obras, la Biblioteca Apostólica continuará utilizando los depósitos de los que dispone actualmente en el Pontificio Seminario Romano Mayor.

“Los libros son silenciosos y piden silencio”

El anuncio ha estado acompañado por una reflexión de León XIV sobre lo que significa una biblioteca para la Iglesia y que ha dirigdo a los presentes durante su visita de este lunes. “Pensando en una biblioteca, uno imagina un ambiente sosegado, tranquilo. De hecho, los libros son silenciosos y piden silencio”, ha afirmado.

“Si por una parte un libro pacifica, por otra enciende la inquietud, alimenta el deseo y el valor de la búsqueda”, ha señalado. Y, para explicarlo, León XIV ha recurrido a san Agustín y al célebre episodio de las Confesiones en el que, atormentado por sus dudas, escucha la voz de un niño repitiendo “toma y lee”. Agustín abre entonces la Carta a los Romanos y, según su propio relato, “una luz casi de certeza penetró en su corazón y todas las tinieblas de la duda se disiparon”.

“La duda terminó”, ha señalado el Papa, pero “no el deseo de seguir buscando”. Y esa misma tarea es la que ha atribuido a quienes trabajan con los fondos vaticanos: “Custodiando, estudiando y poniendo a disposición de los estudiosos los libros del sucesor de Pedro, ayudáis a la Iglesia y a la humanidad a estar a la altura de la profundidad del deseo”.

El Papa en su visita a la Biblioteca Apostólica. Foto: Vatican Media

La Biblioteca “es un corazón”

Como un corazón, ha dicho el Papa, una biblioteca necesita dos movimientos para mantenerse vivo: sístole y diástole. La “sístole” representa la necesidad de preservar el silencio, la concentración y el cuidado del patrimonio. “La Biblioteca Apostólica debe seguir siendo un lugar rico en recogimiento, quietud, respeto y cuidado”, ha pedido.

Y aunque el Papa ha respaldado la digitalización y las posibilidades que ofrece el entorno digital para facilitar el acceso a los fondos, ha advertido de que una biblioteca no puede reducirse a una colección accesible desde una pantalla. “No es solo un depósito de libros al que recurrir cómodamente desde el ordenador de casa, sino una atmósfera compuesta de vínculos, confrontación e intercambio de ideas”, ha afirmado.

Pero un corazón necesita también “diástole”. Para León XIV, ese segundo movimiento es la apertura cultural que ha caracterizado históricamente a la Biblioteca Vaticana. Así, el Papa ha recordado que sus fondos nunca se limitaron a la teología. Allí se conservan obras de literatura, filosofía, astronomía, física, matemáticas, geografía, botánica, zoología, medicina, historia, derecho, arte o economía.

Y tampoco únicamente libros europeos o cristianos, sino volúmenes “escritos en otros contextos religiosos” y llegados “de todos los rincones del mundo”. Una amplitud de miras que, ha subrayado, existía “muchos siglos antes de que esto se convirtiera en una sensibilidad universalmente compartida”.

Por todo ello, el Papa ha animado a que ese patrimonio cultural fomente el diálogo, ya que los documentos y libros del Archivo y de la Biblioteca pueden convertirse, a su juicio, en uno de esos “caminos de reconciliación” que la Iglesia está llamada a abrir.

Etiquetas: papa León XIV
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