Este 11 de septiembre ha muerto en Roma, a los 78 años, la política italiana Emma Bonino. En su país fue ‘todo’: senadora, diputada, ministra de Asuntos Exteriores… Y lo mismo, como europeísta convencida que era (fundó el partido Más Europa), en la Unión Europea, donde fue desde eurodiputada hasta comisaria de Pesca.
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Reconocida activista a favor de los derechos humanos, fue una de las grandes impulsoras de la creación de la Corte Penal Internacional en La Haya, luchando para que se juzgara, por ejemplo, a los criminales de guerra en el conflicto de los Balcanes. Muy volcada en los derechos de la mujer, siempre visibilizó causas como la denuncia de la mutilación genital femenina.
Contó cómo tuvo que acudir a una clínica clandestina
En Italia, muchos la asocian a la legalización del aborto (hasta la semana 12 de gestación), aprobada en 1978 tras una campaña suya en la que ella misma contó cómo, cuatro años antes, al tener que acudir a una clínica clandestina por estar prohibido, pasó por un auténtico suplicio. De hecho, acabó yendo a la policía para contar lo que había hecho y fue arrestada.
Entre quienes la han despedido ha estado el jesuita italiano Antonio Spadaro, que, en su cuenta de X, ha compartido una foto del papa Francisco con ella hace dos años, ambos en silla de ruedas.
#EmmaBonino è morta stamattina a Roma, a settantotto anni.
Il 5 novembre 2024 #papaFrancesco tornava dalla Gregoriana. La Fiat 500L bianca, invece di proseguire verso Santa Marta, deviò per una via del centro. Francesco salì da Emma Bonino, dimessa da poco dopo settimane… pic.twitter.com/PSNxP2STrh— Antonio Spadaro (@antoniospadaro) September 11, 2026
Más allá de la simbólica imagen, el religioso, un hombre muy cercano a Jorge Mario Bergoglio, ha detallado que el momento se inmortalizó “el 5 de noviembre de 2024”. Ese día, el Papa “regresaba de la Gregoriana. El Fiat 500L blanco, en lugar de continuar hacia Santa Marta, se desvió por una calle del centro. Francisco subió a ver a Emma Bonino, quien acababa de ser dada de alta tras semanas difíciles”.
Sufría un cáncer de pulmón
Consciente de que ella sufría un cáncer de pulmón (la enfermedad le fue diagnosticada en 2015, cuando se hablaba de Bonino como candidata a primera ministra italiana), Francisco quiso tener un gesto con ella: “Llevaba consigo un ramo de rosas y una caja de bombones. La saludó en piamontés, ‘Cerea’, por sus orígenes comunes. Al salir, a quien le preguntaba cómo la había encontrado, respondió: ‘Muy bien’”.
Spadaro ha añadido que ambos “se habían conocido el 4 de noviembre de 2015, cuando ella asistió a la audiencia general en el Aula Pablo VI para presentar las iniciativas de la Fábrica de la Paz para los niños refugiados. Ese mismo año, él la llamó en cuanto supo de la enfermedad. El 8 de noviembre de 2016 la recibió en audiencia privada y hablaron de migrantes”.
Desde entonces, les unieron “llamadas telefónicas y mensajes”, hasta llegar a “ese timbre que sonó sin previo aviso”.
“Ninguno de los dos fingió jamás lo contrario”
El jesuita no ha escondido que, “sobre el aborto y la eutanasia, sus posiciones seguían siendo opuestas, y ninguno de los dos fingió jamás lo contrario”. Pero, lejos de que eso les separara, “hablaban de cárceles, de migrantes, de quienes no tienen voz”.
Hasta el punto de que “él la definió como ‘un ejemplo de libertad y resistencia’. Ella dijo que le tenía cariño. Vivimos un tiempo en el que al adversario se le reduce a enemigo que hay que eliminar, y la diferencia de valores basta para quitar la palabra. Sin embargo, ese ramo de rosas dice algo elemental: quien piensa de manera diferente sigue siendo una persona a la que se puede visitar, llevando unos bombones”.
En definitiva, como concluye Spadaro, “la amistad no espera a que las ideas y los valores coincidan”.
