La Conferencia Episcopal lanza su campaña de catequesis para el nuevo curso y José Rico Pavés pide a los catequistas que no se limiten a “transmitir unas lecciones”: “No os canséis de sembrar”
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Hay niños que llegan a la parroquia porque quieren hacer la Primera Comunión. Otros se preparan para la Confirmación. Pero cada vez es más frecuente que, al comenzar el proceso, los catequistas descubran que ni siquiera han sido bautizados.
Es una de las realidades a las que quiere responder este curso la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado de la Conferencia Episcopal Española, que ha lanzado su campaña de catequesis para 2026 con nuevos materiales audiovisuales, una guía renovada del catecismo Jesús es el Señor y una carta dirigida a los catequistas de toda España.
La campaña incluye dos vídeos. El primero parte de la carta de una madre que agradece a la catequista de sus hijos una labor que, en muchas ocasiones, termina llegando también hasta sus padres y transformando la vida familiar. El segundo pone precisamente el foco en esos niños y adolescentes que solicitan recibir la Eucaristía o la Confirmación sin haber pasado previamente por el Bautismo. La nueva guía pretende ofrecer herramientas a parroquias y catequistas para acompañar adecuadamente tanto a estos menores como a sus familias.
Junto a los materiales, el presidente de la Comisión Episcopal, José Rico Pavés, obispo de Asidonia-Jerez, ha dirigido una carta a todos los catequistas que comienzan un nuevo curso en parroquias, colegios y comunidades. El prelado arranca agradeciendo una tarea que define como “silenciosa, constante y a menudo exigente”.
“Ser catequista no es simplemente transmitir unas lecciones; es acoger a niños, jóvenes y adultos para acompañarlos en el encuentro personal con Jesucristo”, escribe. Rico Pavés recuerda además la etimología de la palabra catequista, procedente del griego katēchein, “instruir a viva voz, hacer resonar”, para agradecer a quienes desempeñan esta misión que hagan “resonar en cada rincón de nuestras diócesis la belleza del Evangelio” y sean “el rostro acogedor de la Iglesia para tantas personas”.
La carta reconoce también una dificultad que conocen bien quienes llevan años acompañando grupos: el cansancio y la sensación de sembrar sin ver siempre resultados. Ante ello, Rico Pavés recupera en este punto el Jubileo de los Catequistas celebrado en Roma en septiembre de 2025 y la invitación de León XIV a mirar la realidad “con los mismos ojos de Dios”.
Frente a “la tentación del desánimo, del cansancio o del vértigo ante la indiferencia de la sociedad actual”, recuerda una de las advertencias pronunciadas por el Papa: “Los muchos Lázaros de hoy se convierten para nosotros en una catequesis aún más eficaz”.
Porque, añade el obispo, “educar en la fe significa enseñar a ver y a amar al prójimo”. “No os canséis de sembrar”, reclama. “Aunque a veces parezca que los frutos tardan en llegar, la Palabra de Dios nunca vuelve a Él vacía”. “Vuestra misión es llevar esperanza a un mundo sediento de verdad, mostrando que el seguimiento de Cristo llena la vida de sentido”, añade.
“Ningún catequista actúa por su propia cuenta ni a título personal”, recuerda Rico Pavés. La catequesis, sostiene, es “por naturaleza, un acto profundamente eclesial”, y por ello pide desarrollar esta misión en “plena comunión eclesial”.
Esa comunión tiene, según la carta, tres direcciones. Por un lado, con obispos y sacerdotes, siguiendo conjuntamente las orientaciones pastorales de la diócesis y la parroquia. Por otro, dentro de los propios equipos de catequistas, compartiendo formación, oración y apoyo. “La primera catequesis que ofrecemos es el amor y la unidad entre nosotros”, afirma. Y, finalmente, con las familias, a las que define como “primeras educadoras de la fe”, construyendo puentes entre lo que ocurre en casa y la vida de la comunidad cristiana.
La Conferencia Episcopal propone además que las diócesis y parroquias comiencen el curso con una celebración de envío de los catequistas, de manera que su tarea no quede reducida a la organización de grupos y horarios, sino que sea reconocida y acompañada por toda la comunidad.
Para ello, la Comisión ha preparado un rito específico que puede utilizarse al comienzo del curso pastoral. El gesto quiere reforzar precisamente una de las ideas que atraviesa la carta de Rico Pavés: que quien entra cada semana en una sala con un grupo de niños, adolescentes o adultos no lo hace solo ni en nombre propio. “Contad con la oración, el afecto y la bendición de vuestros pastores”, concluye el obispo.