Ángel Pérez Pueyo, con la Virgen de los Ángeles, en Torreciudad. Foto: Diócesis de Barbastro
Cambio de registro del obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, en Torreciudad. Si el lunes pasado publicaba un comunicado en el que amenazaba con dimitir si la talla de la Virgen de los Ángeles no regresaba a su ermita histórica, ayer obvió cualquier reivindicación sobre el terreno. Pérez Pueyo acudió al epicentro de las peregrinaciones del Opus Dei, precisamente para celebrar la romería de las Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe.
Allí se reunieron hasta 40 imágenes, entre ellas, Nuestra Señora de los Ángeles, que procesionó desde el altar mayor del macrotemplo donde se la venera en el último medio siglo hasta su anterior ‘casa’. “Cuando los hijos se reúnen alrededor de su madre, las diferencias dejan de convertirse en distancias”, dijo en la homilía de la eucaristía que presidió en lo que parecía una apuesta por la reconciliación en medio del conflicto abierto desde hace siete años y que hoy está a la espera de resolución vaticana. El comisario plenipotenciario nombrado por el papa Francisco, Alejandro Arellano, tiene que decidir sobre el estatus del enclave mariano.
En su alocución, Pérez Pueyo reivindicó en Torreciudad que la diócesis “está tejida por pueblos pequeños, ermitas, parroquias, unidades pastorales, monasterios, familias, sacerdotes, religiosos, laicos, cofradías, movimientos y grupos apostólicos”. “Cada uno con su historia y su carisma, pero todos pertenecientes a una sola y misma familia”, remarcó cuando todavía colea la polémica generada a lo largo de esta semana, que ha llevado al Opus Dei a lanzar un comunicado como respuesta a las reflexiones que expuso el obispo.
“Los diversos carismas no empobrecen a una Iglesia particular: la enriquecen”, comentó, con una propuesta para tender la mano: “En este Año Jubilar de san Ramón, nuestro viejo obispo de Roda nos diría hoy que seamos libres de todo aquello que nos impida caminar juntos”.
En su homilía, dedicó un extenso párrafo a elogiar al Opus Dei: “Doy gracias especialmente hoy, que nos encontramos en este fantástico templo, por todo el bien que la Prelatura del Opus Dei ha realizado durante estos años en Torreciudad”. “Aquí ha habido confesiones, conversiones, vocaciones, familias que han recuperado la fe, personas que han encontrado a Jesucristo de la mano de María”, prosiguió, admitiendo que “ese bien es de Dios”. “Ya lo expresé estos días: deseo que este bien continúe y crezca; deseo que el Opus Dei pueda seguir desarrollando aquí su misión y que Torreciudad siga siendo un gran foco de evangelización mariana y familiar, plenamente integrado en la diócesis, y desarrollando su carisma en beneficio de la gran familia que es esta Iglesia particular de Barbastro-Monzón”, remarcó.
Eso sí, también mantuvo su discurso sobre la memoria histórica del Alto Aragón que le ha llevado a reivindicar la vuelta de la talla a su templo. Así, compartió que la romería nació “como un encuentro de fraternidad mariana y, con los años, ha ido hermanando a hombres y mujeres, comunidades y pueblos de Aragón y Cataluña bajo la mirada de la Madre de Dios”.
Es más, se refirió expresamente al hecho de que todas las tallas peregrinen a la añeja ermita como “un gesto sencillo, pero cargado de significado” y “una catequesis sin necesidad de muchas palabras”.
En un momento determinado se detuvo en la devoción milenaria a Nuestra Señora de los Ángeles para comentar que “la Iglesia no está llamada a arrancar esas raíces, sino a purificarlas, acompañarlas y hacerlas fecundas para el Evangelio”.
En un guiño a las 137 advocaciones marianas presentes a lo largo y ancho de la diócesis, Pérez Pueyo comentó que conforman “un rico fondo de armario”, pero aclaró que “tenemos una sola Madre”.
Esta reflexión le llevó a rematar su homilía con una llamada a la unidad eclesial, después de la tensión creciente a lo largo de estos días: “Sumemos. Multipliquemos. Soñemos juntos en comunión dentro de esta Iglesia particular de Barbastro-Monzón, de la Santa Iglesia Universal”. Justo después, se encomendó a la Virgen de Torreciudad en estos términos: “Recibe siempre a tus hijos en casa. Enséñanos a cuidar lo pequeño sin encerrarnos en nosotros mismos. Enséñanos a sumar carismas, instituciones, pueblos y sensibilidades”.