La actriz Beatriz Rico. Foto: 'Pepa, no me des tormento'
Acaba de rodar ‘Mi querida familia rusa’, dirigida por Jordi Calvet, y en septiembre estrena en el Teatro Talía de Valencia ‘Miénteme’, una comedia de enredo que después girará por España. Todo ello mientras recorre escenarios con ‘Pepa, no me des tormento’, el monólogo con el que lleva ya tres años haciendo reír al público, y mantiene viva su faceta musical junto a su banda de rock, con la que supera los 300 conciertos. Actriz, escritora, cantante y humorista, Beatriz Rico sigue haciendo realidad su sueño de ser “artista”.
PREGUNTA.- Noventa minutos sola sobre el escenario. ¿No da vértigo?
RESPUESTA.- Antes de salir. Un rato antes me pongo muy nerviosa, pero, en cuanto piso el escenario y escucho las primeras carcajadas, se me pasa todo. Hay funciones que incluso duran diez minutos más porque el público participa. Cuando la gente se ríe, soy tan feliz ahí arriba que no quiero bajarme.
Un momento del espectáculo ‘Pepa, no me des tormento’, con Beatriz Rico. Foto: ‘Pepa, no me des tormento’
P.- En ‘Pepa, no me des tormento’ rompe la cuarta pared y habla con los espectadores.
R.- Se crea una energía muy especial. Quiero hacer reír, pero, ya que tengo la suerte de que me escuchan, también quiero transmitir algo. Hablo de mi voluntariado en un hospital de la Comunidad de Madrid, donde acompaño a personas mayores que están muy solas. Si alguien sale de allí pensando en hacer un voluntariado o en acompañar a un vecino que está solo, ya doy todo por bien empleado.
P.- De niña respondía lo mismo cuando su madre le preguntaba qué quería ser: artista.
R.- Sí. Imaginaba que podría actuar y cantar; era de las que cogían el bote de laca de mi madre y cantaban delante del espejo. Lo que nunca pensé es que podría pasarme toda la vida viviendo de lo que más me gusta. También he podido escribir, tengo dos novelas, y ahora tengo mi banda de rock. (…)
P.- La muerte de su padre le obligó a detenerse y atravesó un duelo muy duro. ¿Qué descubrió de sí misma durante ese tiempo?
R.- Mi vulnerabilidad. Nunca había vivido una muerte tan cercana y aprendí de verdad que somos mortales. También comprendí que no se puede quedar nada por decir. Ahora, cuando quiero a alguien, se lo digo.
P.- Después de las pérdidas y altibajos de la vida, ¿tiene algún tipo de fe?
R.- Soy creyente. He estado en Jerusalén y en Belén. Creo en el Dios del Nuevo Testamento y rezo. Incluso hay veces que les pido cosas a mis ángeles. (…)