España

Eduardo Agosta: “La conversión ecológica no es activismo periférico, sino exigencia de fe”

| 04/09/2026 - 19:21

La Iglesia española se pronuncia sobre el documento de la Comisión Teológica Internacional sobre la ecología integral





La Iglesia española se pronuncia sobre ‘Cuidar de nuestra Casa común: Respuesta responsable y fraterna al Dios trinitario’, el documento de la Comisión Teológica Internacional, que constituye el reconocimiento de la ecología integral como una disciplina dentro de los estudios teológicos.



Y lo hace a través de una reflexión que publica el carmelita Eduardo Agosta, director del Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española.

“Que la conversión ecológica no se viva como un activismo periférico, sino como una exigencia de fe que nace del encuentro con Jesucristo”, sentencia el consagrado.

Un hito profético

Para el religioso, el documento constituye “un hito profético y una exigencia estratégica para la Iglesia contemporánea”. Así, Agosta considera que el texto vaticano sitúa “un hito profético y una exigencia estratégica para la Iglesia contemporánea”. A la par, critica “a ceguera de un modelo de desarrollo que ha ignorado que la salud planetaria es indisociable de la fidelidad al Creador”.

En el documento el especialista en ecología integral lamenta “la pérdida de la sacralidad” de la naturaleza, esto es, como “ obra impregnada de la presencia de Dios”, que deriva en una “soberanía humana absoluta y tecnológica”.

Vida trinitaria

Frente a ello, el investigador reivindica que el universo es “una red pericorética de relaciones que reflejan la vida trinitaria: una interdependencia cosmológica, antropológica y ecológica inseparable”.

En paralelo, también aborda el concepto de pecado frente al término “ecocidio” que utilizan los científicos. Al hablar de “pecado contra el creado y contra el Creador” se da un salto más allá de la protección del medio ambiente, para cuidar también a quienes lo habitan desde esa mirada del ser humano como hijo de Dios. “Sanar la relación con Dios implica redescubrir el descanso de la tierra y la restitución de los bienes”, escribe Eduardo Agosta sobre lo que denomina como “espiritualidad ecológica” que se traduce en una ética del cuidado responsable, justicia social y la opción preferencial por los pobres.

La eucaristía como referente

El especialista carmelita aplaude el nuevo documento de la Comisión Teológica Internacional en tanto que también vincula la ecología integral con la liturgia y la propia celebración de la misa: “En el sacrificio eucarístico, la creación entera es asumida por el Verbo encarnado. El pan y el vino no son solo símbolos, sino la ‘máxima elevación’ del mundo material que ya participa del dinamismo de la resurrección”.

De esta manera, Agosta concluye que “el cosmos no es un escenario desechable, sino una realidad llamada a la plenitud en la que Dios será ‘todo en todos’”. Dede ahí, justifica “una acción responsable y fraterna” hacia la naturaleza, sabiendo que “cada gesto de cuidado hacia nuestra Casa Común es un anticipo de la vida eterna y una alabanza al Dios Trinitario”.

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