Los participantes se reunieron bajo el lema: “Comunidades que aprenden, disciernen y sostienen una cultura del cuidado”
En Santiago se reunieron equipos diocesanos, de congregaciones y representantes del Consejo de Prevención de la Conferencia de Religiosas y Religiosos de Chile (CONFERRE) con el objetivo de compartir buenas prácticas, dialogar sobre los desafíos actuales y fortalecer la espiritualidad de quienes trabajan en la prevención y el acompañamiento.
Con el lema “Comunidades que aprenden, disciernen y sostienen una cultura del cuidado”, estos equipos procedentes de todo el país buscaron profundizar sobre la protección de la dignidad humana y el trabajo colaborativo en la Iglesia, convocados por el Consejo Nacional para la prevención de abusos de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh).
El presidente del Consejo Nacional de prevención de abusos y acompañamiento de víctimas de la CECh y obispo de Copiapó, Ricardo Morales, destacó la importancia de este espacio para evaluar el camino recorrido y proyectar los nuevos horizontes de la Iglesia en Chile.
“El eje de esta jornada nacional, ha sido profundizar lo que significa la cultura del cuidado, que va más allá de la palabra prevención. Cultura del cuidado habla de formas, de estilo, de una manera de acercarse a la persona, reconociendo la dignidad de cada uno (…) comprometerse activamente en la protección de la dignidad inviolable de cada persona”, señaló.
Representantes de las diócesis chilenas participaron en la XIII Jornada nacional del Consejo para la prevención de abusos
El conversatorio “Del protocolo a la conversión” abordó el desafío del cuidado de la dignidad humana en un mundo que no deja de cambiar, con la participación de Haddy Bello, académica, doctora en teología y vicedecana de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile; Cristián Hodge, académico, doctor en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Chile y postdoctorado en la Academia Pontificia Alfonsiana de Roma; y Walter Sánchez, académico profesor titular e investigador en ciencia política y relaciones internacionales en el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.
Bello profundizó en los recursos que el Magisterio ofrece para esta labor: “Es fundamental formarnos, educarnos en cómo hacer este trabajo, hacerlo bien, hacerlo desde el amor y la misericordia de Dios. Y para eso, tanto la Iglesia, el Magisterio, la teología, la Sagrada Escritura nos entregan herramientas valiosas (…) en cómo hacer que, a través de la palabra y el encuentro con Cristo, nuestra Iglesia sea un espacio seguro, de cuidado y de diálogo”.
Por su parte, el sacerdote Miguel Rocha, abordó el tema de la espiritualidad de quienes trabajan en la prevención de abusos, entregando importantes elementos de reflexión.
El encuentro estuvo marcado por el intercambio de experiencias pastorales que permitió ir consolidando una red de apoyo a nivel nacional. Anita Ortiz, psicóloga y miembro del consejo de prevención de la diócesis de Punta Arenas, resaltó la motivación humana detrás de este compromiso. “La gran motivación por asistir es por el aprendizaje, por el trabajo colaborativo, por el compartir experiencias y por el no sentirse solo en esta labor tan difícil: poder participar en temas de prevención. Trabajar en equipo es lo fundamental”.
En la misma línea, Alexis Sandoval, sacerdote de la diócesis Santa María de los Ángeles, relevó el espíritu de comunión y esperanza vividos durante esos días de trabajo en la Jornada y de oración conjunta: “Es una alegría de poder reencontrarnos con tantos otros que son parte también de los distintos consejos de prevención de las distintas diócesis de nuestro país. Valoro que se va creando poco a poco la cultura del cuidado y de la esperanza, que es el lema que acompaña a los consejos de cada una de las diócesis”.