El Vaticano envía un mensaje a la 76.ª Semana Litúrgica Nacional italiana que se celebra en Catania
Misa estacional por la Virgen de los Reyes Foto: Archidiócesis de Sevilla
Un mensaje firmado por el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, en nombre del papa León XIV, es lo que han recibido este martes, 25 de agosto, los participantes de la 76ª Semana Litúrgica Nacional de Italia, celebrada en Catania del 24 al 27 de agosto, a través del arzobispo metropolitano de Catanzaro, Claudio Maniago.
En el texto, el pontífice resalta la importancia crucial del tema elegido este año, centrado en la liturgia y la iniciación cristiana, afirmando que solo una fe forjada en la liturgia puede llegar a las calles de la humanidad y generar frutos genuinos de reconciliación y paz, según recogen los medios vaticanos.
El Papa subraya que la iniciación cristiana no debe entenderse como una simple preparación para recibir los sacramentos, sino como el seno donde la comunidad genera la fe y conduce a la vida pascual. En este sentido, León XIV hace un llamamiento a fortalecer y recuperar el valor de la liturgia dentro de la formación cristiana, recordando que la Iglesia misma nace de la sinergia entre la catequesis y la celebración comunitaria.
Además, enfatiza la necesidad de educar al pueblo de Dios en la gestualidad y la simbología litúrgica, abandonando la idea de que es un mero revestimiento exterior, para que el corazón se abra a la acción real y actual de Dios en las personas.
Una celebración auténtica, según detalla el mensaje papal, se demuestra por su capacidad para evangelizar y producir un testimonio real de caridad, un concepto que ya subrayaba el papa Francisco en su carta apostólica ‘Desiderio desideravi’. La liturgia se erige también como el lugar privilegiado para escuchar la Palabra de Dios, cuyo abanico de textos fue enriquecido gracias al Concilio Vaticano II, un patrimonio que se debe dar a conocer profundamente a quienes inician su camino de fe.
Finalmente, el Papa concluye exhortando a los responsables de la pastoral a cuidar la acogida, enseñar el significado de los misterios sagrados y asegurar que la celebración dé frutos concretos de caridad y reconciliación en la vida de los fieles.