Ricardo Hoepers ha propuesto cuatro criterios que permitan discernir con mayor conciencia el ejercicio del voto a partir de la doctrina social de la Iglesia
Ricardo Hoepers, obispo auxiliar de Brasilia. Foto:CNBB
Brasil se prepara para las elecciones generales de este 4 de octubre. Mientras Ignazio Lula da Silva, actual presidente busca la reelección para un nuevo mandato, Flavio Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro, de extrema derecha, se ha propuesto vencer al líder socialista. También elegirán diputados y gobernadores.
Por ello, Ricardo Hoepers, obispo auxiliar de Brasilia y secretario general de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, en la serie de podcast “Discernimiento católico – Elecciones 2026”, publicado por esta instancia, ha dicho que la Iglesia no promueve candidaturas.
“La Iglesia católica no indica candidatos ni partidos”, aseguró. Señaló que la misión de la Iglesia es anunciar el Evangelio, promover la vida y la dignidad humana y contribuir a la construcción del bien común.
Postura que ya fue previamente difundida por el propio Episcopado a través de su presidente Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre.
Al respecto, Hoepers precisó que el papel de la Iglesia es ofrecer a los ciudadanos elementos que les permitan realizar un discernimiento propio ante las diferentes propuestas políticas, basándose en la doctrina social.
El obispo explicó que “jamás podremos entrar en la conciencia de alguien y decir: usted debe votar por este o por aquel”, por lo recordó que la Iglesia brasileña ha propuesto cuatro criterios para ayudar a los ciudadanos a discernir las propuestas de candidatos y partidos.
El primero es la dignidad humana y respeto por la vida, por consiguiente, es muy importante saber si los candidatos o partidos respetan estos valores. Un segundo criterio es el bien común.
Indicó que la política desde este criterio debe enfocarse en generar condiciones de vida digna para todos, donde la justicia debe ocupar un lugar fundamental.
Un tercer criterio es la solidaridad, que permita identificar aquellos elementos que generan las desigualdades sociales y el pecado estructural, por lo que está ligada al cuarto criterio: la subsidiariedad.
Esta última consiste en tender la mano a los más vulnerables tanto entre personas y comunidades como entre regiones y países. Estos principios propuestos “no conducen a nombres concretos de candidatos, sino que ayudan a evaluar la ética y las orientaciones de quienes aspiran a ejercer responsabilidades públicas”.
Hoepers también apuntó que la política debe ser entendida como una forma de caridad, porque “la caridad es ante todo amor al prójimo. Se expresa en acciones palpables”.
Echando mano de la encíclica Fratelli tutti, indicó que convertir las políticas públicas en expresiones de caridad es posible siempre que contribuyan a recuperar la dignidad de las personas, favorecer una distribución más justa de los bienes y garantizar mejores condiciones de vida.
Por tanto, quienes ejercen una alta responsabilidad política deben entender que su misión deberá estar enfocada en los más necesitados, por ende, es una vocación al servicio del bien común para recuperar aquello que las injusticias sociales han arrebatado a las personas.
Asimismo pidió a los brasileños superar la polarización, porque “el otro no puede jamás ser mi enemigo”.
El remedio a este mal es la fraternidad, que también debería llegar a los espacios familiares y comunitarios para evitar que las diferencias políticas “destruyan los vínculos”.