Mensaje papal por el Festival de la Juventud Mladifest, que este año se ha celebrado tras sufrir el santuario mariano de Bosnia-Herzegovina un grave episodio de vandalismo
El Monte de las Apariciones de Medjugorje. Foto: Centro Medjugorje
Como cada año desde 1989, el santuario mariano de Medjugorje, en el sur de Bosnia-Herzegovina, alberga el Festival de la Juventud de Mladifest. Si cabe, este año era más especial, pues, además de que han ido peregrinos de hasta 73 países, apenas dos días antes de su inicio, el recinto fue vandalizado.
Todo después de que, el 28 de julio, amaneciera con el altar exterior incendiado y con la estatua central de María llena de pintadas con insultos. Ese mismo día, la policía detuvo a un ciudadano polaco como sospechoso del ataque y hubo una “misa de reparación”.
En ese contexto, se esperaba el mensaje del papa León XIV. En él, compartido en parte por Vatican News, el Pontífice agustino, sin hacer mención directa a los hechos, llama a los jóvenes a experimentar la seguridad de que “la verdad nos hace libres”.
Y es que solo Jesús, desde “la belleza del encuentro personal” con Él, es el que “sacia todo corazón y da la fuerza para volver a empezar siempre”.
Eso lo sabe el cristiano, que, incluso en los momentos de desasosiego, cuando faltan las certezas, experimenta ahí “una oportunidad para el discernimiento y el crecimiento en la fe”.
La estatua de la Virgen de Medjugorje, en plena limpieza tras ser vandalizada. Foto: Fundación Centro Medjugorje
Además, Robert Prevost insiste en que una vivencia coherente de la fe es la que impide “dejarse seducir por las ilusiones de una felicidad pasajera”.
Y así, dejándose “guiar por el Espíritu Santo” y confiando en la intercesión de María, es como se convertirán en “testigos luminosos del Evangelio, promotores de la fraternidad y constructores de la paz en la sociedad”.