La JEC renueva por unanimidad su Equipo Permanente al concluir una Asamblea centrada en los desafíos que afrontan hoy los jóvenes, desde la salud mental hasta el impacto de las redes sociales
Paula Gázquez (i), Diego Pí y Clara Rodríguez, nuevo equipo de la JEC. Foto: Noticias Obreras
La 40ª Asamblea General de la Juventud Estudiante Católica (JEC) ha concluido este domingo en San Pedro del Pinatar (Murcia) con la renovación de su Equipo Permanente, que dirigirá el movimiento durante los próximos tres años. Cerca de setenta jóvenes procedentes de ocho diócesis españolas han participado en este encuentro, celebrado bajo el lema ‘Luces, juicios y acción: levántate y cambia’, en el que han reflexionado sobre los principales desafíos que atraviesan hoy los estudiantes.
Tal como recoge Noticias Obreras, la nueva presidenta será Clara Rodríguez González, de 24 años, natural de Plasencia (Cáceres) y graduada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca. Junto a ella trabajarán Paula Gázquez Díez, que asumirá la Secretaría y la Economía, y Diego Antonio Pí Arteaga, responsable de Comunicación. Cogen así el testigo de Rubén Serrano, Julia Monrobel y Raquel Mena al frente de la JEC.
Militante de la JEC desde los 14 años, Rodríguez reconoce que asume esta nueva etapa “con un poco de miedo… y también mucha ilusión”. Para ella, aceptar esta responsabilidad supone corresponder a todo lo vivido dentro del movimiento. “La JEC me ha dado mucho. Esta es una manera de devolverle todo lo que me ha aportado”, asegura.
También Diego Pí entiende este servicio como una forma concreta de transformar la realidad. “La JEC es una oportunidad de trabajar por aquello en lo que creo de una manera real y activa“, explica. Por su parte, Paula Gázquez afronta este nuevo reto en un momento de cambio personal, tras finalizar sus estudios universitarios.
Los tres coinciden en que implicar a los jóvenes sigue siendo uno de los grandes desafíos de la Iglesia y de la sociedad, aunque rechazan la idea de que exista una generación desinteresada. “Lo importante es encontrar a personas que comparten tus inquietudes y quieren participar en el cambio que desean ver”, señala Diego Pí, convencido de que el compromiso nace cuando los jóvenes descubren espacios donde pueden implicarse de forma real.
Durante la Asamblea, los participantes han reflexionado sobre algunos de los asuntos que más afectan a la vida estudiantil, como el uso de las redes sociales, el consumo responsable, el sentido del estudio, la vocación o la espiritualidad que sostiene el compromiso cristiano.
Entre las preocupaciones compartidas han aparecido cuestiones como la desinformación, la denominada machosfera o el impacto de la cultura digital, ante las que la JEC ha defendido un uso crítico y transformador de las redes sociales. Asimismo, los jóvenes han reivindicado una forma de entender los estudios que vaya más allá del éxito individual. La formación, concluyen, solo cobra todo su sentido cuando se pone al servicio del bien común y de la transformación de la sociedad.
La Asamblea recibió también el saludo de la presidenta general de la HOAC, Paloma Becerra, quien, a través de un videomensaje, trasladó el apoyo del movimiento de trabajadores cristianos a la reflexión desarrollada durante estos días. “Veros debatir y discernir es siempre un motivo de profunda esperanza”, afirmó.
Becerra destacó la sintonía entre ambas organizaciones en cuestiones como la salud mental, la soledad, las nuevas formas de vulnerabilidad o la sociedad de consumo, y valoró especialmente la pregunta que ha guiado parte de los trabajos de la JEC: “¿Por qué, para qué y para quién estudio?“. Una cuestión que, a su juicio, conecta la formación con la justicia social y la dignidad de las personas.