“Vivimos en un mundo en el que falta la belleza”. Con esta afirmación, León XIV quiso poner palabras este sábado a una realidad marcada por “las guerras, los conflictos, el odio, la violencia o la falta de trabajo”, pero también abrir una ventana a la esperanza. Lo hizo al término del concierto que la diócesis de Albano le ofreció en el patio del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo como muestra de cercanía durante su estancia estival.
- Síguenos en Google y añádenos como fuente preferida
- Regístrate en el boletín gratuito y recibe un avance de los contenidos
El programa musical reunió obras de Niccolò Paganini y Vincenzo Bellini, interpretadas por el violinista Marco Rogliano, la pianista Rossana Tomassi Golkar y la orquesta I Musici di Parma, dirigida por Pier Carlo Orizio.
“Tener la oportunidad de reunirnos en una ocasión como esta es realmente un gran regalo, porque nos hace recordar que hay algo más allá de todo esto”, aseguró el Pontífice. El hombre y la mujer, cuando queremos, todos juntos, podemos mostrar la belleza que, de corazón a corazón, nos ayuda a ver y a levantar la mirada hacia el cielo”, añadió.
El arte como camino hacia Dios
Durante su intervención, León XIV subrayó la capacidad del arte para abrir al ser humano a la trascendencia. “La música, el arte y la belleza son un instrumento que nos ayuda a contemplar, en un movimiento hacia Dios, lo que es verdaderamente una de las mejores facetas del ser humano”, afirmó el Papa. Además, recordó su reciente viaje a España, del que destacó precisamente esa invitación a “alzar los ojos hacia el cielo”.
“Muchísimas gracias a los artistas, que me han conmovido”, expresó. “Hemos podido experimentar en estos minutos de belleza algo grandioso, que es precisamente adentrarnos, en muchos sentidos, en lo que Dios ha querido en la creación, que es precisamente la belleza”.

