Conversaciones incómodas sobre política, ciencia, religión o libertad de expresión articulan ‘No lo compres, no te va a gustar’ (La Esfera de los Libros), el libro en el que Ramón Arcusa, histórico integrante del Dúo Dinámico, y la escritora y exdiputada de Ciudadanos Teresa Giménez Barbat dialogan sin filtros para cuestionar algunos de los consensos de nuestro tiempo.
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PREGUNTA.- Con un título así, ¿buscaban provocar o seleccionar a sus lectores?
R. A.- Primero, que lo compren. Muchos no compartirán nuestras ideas, pero por eso queremos despertar su curiosidad.
T. G. B.– Existe un discurso dominante de izquierdas. Llevábamos años debatiendo sobre estos asuntos y decidimos convertir esas conversaciones en un libro.
PREGUNTA.- ¿Qué se aportan mutuamente procediendo de mundos tan distintos?
R. A.- Hablamos como ciudadanos y hemos querido trasladar al libro lo que piensa mucha gente frente a un discurso político que no siempre refleja esa realidad.
T. G. B.- Somos muy diferentes. Ramón es más impulsivo y yo más analítica. El libro funciona como un diálogo constante: uno plantea una idea y el otro la matiza o la rebate.
Frente al relato dominante
PREGUNTA.- ¿Disentir se ha convertido hoy en un acto de valentía?
R. A.- La izquierda ha impuesto un relato dominante que ha terminado impregnando buena parte de la sociedad.
T. G. B.- Existe un hartazgo evidente y muchas personas sienten que no pueden expresar libremente lo que piensan. De ahí nace este libro. (…)
¿Escépticos o negacionistas?
PREGUNTA.- Defienden que la ciencia debe discutirse sin convertirse en un dogma. ¿Dónde sitúan la frontera entre el escepticismo y el negacionismo?
R. A.- El cambio climático existe, pero cuestionamos que pueda atribuirse exclusivamente a la acción humana.
T. G. B.- El escepticismo forma parte del método científico. Las afirmaciones deben sostenerse con pruebas y poder discutirse sin etiquetar a quien discrepa. (…)
Sentimientos religiosos
PREGUNTA.- ¿Se consideran personas creyentes o de fe?
R. A.- Crecí en un entorno muy religioso, fui catequista y hasta los 21 años fui creyente practicante. Después empecé a cuestionarme algunas cosas y dejé de creer. Aun así, sigo disfrutando de la paz y el silencio que se respiran en una catedral.
T. G. B.- Me considero atea, aunque pienso que el sentimiento religioso forma parte de la naturaleza humana. Respeto profundamente las religiones y la tradición judeocristiana, como antropóloga evolutiva. Me emociona entrar en una iglesia, aunque la razón me lleve a no creer.
