Cuando pisen el césped de Nueva York este domingo 19 de julio, Luis de la Fuente, Rodri Hernández, Ferrán Torres, Pedro Porro, Mikel Merino o Lamine Yamal podrían musitar una oración
Mikel Merino en el Mundial 2026. Foto: EFE
Este domingo 19 de julio, en Nueva York, España y Argentina disputan la final del Mundial. Para algunos, si gana ‘La Roja’, se cumplirá lo que dijo el Conde-Duque de Olivares tras la rendición de Breda en 1625: “Dios es español”.
Pero los seguidores de la albiceleste apelan a otro recuerdo futbolístico: si un día de verano de 1986, ante Inglaterra, Diego Armando Maradona fue “la mano de Dios”, ¿por qué no va a serlo ahora Lionel Messi?
Como esta cuita solo se resolverá dentro de tres días (tic-tac, tic-tac), tal vez lo más sensato sea remitirnos al seleccionador español, Luis de la Fuente, quien, siendo un católico reconocido, dejó claro que “rezo todos los días, pero no le pido que España gane. No sería justo”.
Y es que, lejos de mirar a lo alto para invocar la victoria final en el Mundial de Estados Unidos, apelando a lo natural en un seguidor de Jesús de Nazaret, nutre más el alma abajar la mirada. Así, “cada día que me levanto y estoy bien, me miro y digo: ‘Otro día más que puedo disfrutar de la vida’. Yo doy gracias por esos detalles y rezo todos los días para que me ayude más”.
En esa senda le acompaña Rodri Hernández, gran timonel en el centro del campo español y quien ha mostrado públicamente su fe católica. Y no en un día cualquiera, sino cuando recogió el Balón de Oro de 2024 (el segundo de nuestro futbol patrio tras el de Luis Suárez en 1960): “Quiero darle las gracias a Dios, porque con estos valores y esta perseverancia al final consigues todo de vuelta”.
Ese mismo verano ya había levantado con España la Eurocopa, torneo en el que además fue elegido Mejor Jugador. Sobre el césped, eufórico al mismo tiempo que tranquilo (fiel a su estilo), recalcó que, “cuando haces las cosas bien, Dios te recompensa”.
También ha hecho lo mismo días atrás Ferrán Torres, el ariete valenciano del Barcelona, que ha asegurado que, entre los numerosos tatuajes repartidos por toda su piel, “tengo un crucifijo y una Virgen, que son algo que me da mucho apoyo y muchísima fe, lo que para mí es muy importante”.
En el lateral derecho, la gran sensación de este Mundial está siendo Pedro Porro. Natural de la localidad extremeña de Don Benito, allí son muchos los que pertenecen o sienten cercana la Hermandad de la Virgen de las Cruces.
Sería el caso del jugador del Tottenham, al que la comunidad religiosa ha dedicado estos días, en la previa del partido contra Portugal, un cariñoso mensaje en sus redes sociales en el que le ha transmitido “todo nuestro ánimo y apoyo”.
Como detallaba la hermandad, “conocemos el cariño y la profunda devoción que su familia profesa a Nuestra Señora de las Cruces, patrona de Don Benito, por lo que pedimos a la Santísima Virgen que lo acompañe y proteja, así como a todos los integrantes de la Selección Española, en este gran reto deportivo”. “¡Mucha suerte, Pedro! ¡Don Benito está contigo!”, concluía el mensaje.
Otro caso podría ser el de Mikel Merino. Fiel custodio de su intimidad, nunca comparte ningún detalle de su vida privada. Pero, más allá de si es o no creyente, está claro que, como buen navarro, es un apasionado de su patrón, San Fermín.
El 6 de julio, tras meter el gol de la victoria en los últimos instantes del partido de octavos contra Portugal, en el vestuario se fotografió con el típico pañuelo rojo y gritó a la cámara “¡viva san Fermín!”.
Musulmán declarado es Lamine Yamal, quien celebra sus goles con el gesto de postración, de rodillas, con el que los seguidores de Mahoma rezan mirando a La Meca. En abril, tras un partido que enfrentó en Barcelona a España y Egipto, mostró su disgusto cuando un sector de la afición gritó “musulmán el que no bote”.
En un escrito de concienciación en sus redes sociales, escribió lo siguiente: “Yo soy musulmán, Alhamdulillah (gracias a Dios)”. Sobre el citado cántico, deploró que, aunque “sé que iba por el equipo rival y no era algo personal contra mí, como persona musulmana, no deja de ser una falta de respeto y algo intolerable”.