Un bombero en los incendios de Almería. Foto: EFE
Víctor Manuel Fernández es ejemplo del pastor que no abandona a su pueblo. El párroco de Los Gallardos y Bédar, desde la presencia silenciosa, se ha convertido este fin de semana en protagonista mediático ante los incendios en Almería que se han cobrado, al menos, 13 víctimas mortales y han arrasado con 7.000 hectáreas. Así, hasta el momento hay 10 denuncias por desaparición.
El sacerdote almeriense está siendo estos días para sus vecinos esa mano amiga, ese hombro con el que llorar o ese padre con el que rezar después del incendio -que se espera quede controlado hoy mismo- provocado por la caída de un poste podrido que daba luz a un restaurante cerrado en 2009 y que obligó a desalojar a 1.400 vecinos.
DIRECTO #Canal24Horas | El párroco de Bédar y Los Gallardos, Víctor Manuel Fernández, vivió en primera persona los primeros momentos del incendio y el proceso de evacuación. pic.twitter.com/Ahh9tQWvHN
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) July 11, 2026
En unos audios compartidos a la Delegación de Medios del Obispado de Almería a los que ha tenido acceso Vida Nueva, el cura rememora los días vividos: “Ha sido muy duro. Nunca pensamos que tendríamos que afrontar una tragedia así. Al principio confiábamos en que el incendio pudiera controlarse, pero las circunstancias hicieron que avanzara con una rapidez impresionante”.
“Mi primera preocupación fue localizar a la gente de la parroquia, saber si estaban bien. También retirar del templo los libros sacramentales, la imagen de la Virgen de la Cabeza y el Santísimo. Gracias a Dios el casco urbano de Bédar se salvó, pero muchas barriadas y cortijadas sufrieron gravemente las consecuencias”, explica Fernández.
Para el párroco, el momento más difícil fue, “sin duda, cuando comenzaron a confirmarse las noticias de los fallecidos. Al principio uno no quiere creerlo. Piensas que quizá sea un rumor, una confusión propia del caos de esos momentos. Pero poco a poco la realidad se impone. Ahí el corazón se rompe”.
Y agrega: “También hubo momentos de enorme preocupación por personas mayores que vivían solas y de las que no sabíamos nada. Fueron horas de mucha angustia”.
Fernández vive su ministerio desde el servicio, “da igual si es acompañar espiritualmente, preparar un bocadillo, ayudar a evacuar o simplemente estar disponible”. “Desde el primer momento ofrecimos toda nuestra colaboración a ayuntamientos, Cruz Roja, bomberos y a los sacerdotes de los pueblos vecinos. Lo importante era que nadie se sintiera solo”, explica.
Aunque su misión la entiende desde lo callado -“no estoy acostumbrado a la exposición pública”-, “entendí que era importante dar voz a lo que estaba viviendo nuestro pueblo y transmitir esperanza”. “Conforme avanzaban los días el cansancio también hacía mella y la emoción afloraba con más facilidad. Porque uno también es humano”, confiesa.
Incendio en Los Gallardos, Almería. Foto: EFE
Para aquellos que en medio de tanto dolor se pregunten hoy dónde está Dios, Fernández tiene la respuesta justa: “Yo creo que Dios estaba en la cruz, sufriendo con quienes sufrían. Pero también estaba en las manos de los bomberos, de los militares, de los sanitarios, de los pilotos, de los policías… y en todas esas personas anónimas que dejaron sus cosas para ayudar a los demás. Ahí estaba Dios actuando”.
Una sociedad que no se olvida de Dios es una sociedad solidaria. Y con eso se queda el párroco de estos dos pueblos que no suman más de 4.000 habitantes entre ambos: “Restaurantes cerrando para cocinar para los evacuados, pequeños comercios preparando bocadillos hasta la madrugada, vecinos acogiendo a otros en sus casas… eso demuestra la grandeza de este pueblo”.
“Ahora llega otro trabajo: reconstruir, acompañar el duelo y seguir ofreciendo esperanza. Porque Bédar volverá a ser ese pueblo precioso que siempre ha sido, aunque nunca olvidaremos a quienes hemos perdido, subraya Fernández. Y para esta reconstrucción, al menos esta vez, parece que la colaboración leal entre el Gobierno y la Junta de Andalucía está dando frutos.