Vaticano

León XIV reivindica el alma de Estados Unidos: “La primera libertad es el derecho a la vida”

| 03/07/2026 - 18:47

El Papa acepta la Liberty Medal del National Constitutional Center y llama a América a reencontrarse con sus ideales fundacionales: dignidad humana, libertad religiosa, unidad y paz





León XIV ha aceptado este viernes la Liberty Medal del National Constitutional Center, una condecoración que rinde homenaje a hombres y mujeres de valentía y convicción que se esfuerzan por garantizar las bendiciones de la libertad para las personas de todo el mundo.



Este 3 de julio, víspera del 250 aniversario de la fundación de los Estados Unidos, la organización ha otorgado la 38.ª Medalla de la Libertad a León XIV –que también es el primer Papa estadounidense– “por su labor de toda una vida en la promoción de la libertad religiosa y la libertad de conciencia y expresión en todo el mundo, ideales consagrados por los fundadores de Estados Unidos en la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense”.

Durante su discurso, emitido por videoconferencia, el pontífice ha pedido que América no olvide los ideales que dieron origen a la nación: la “dignidad de toda persona, el derecho a la vida, la libertad, la búsqueda de la felicidad y la unidad como camino para construir un futuro común”.

“Como hijo de este gran país, fundado por hombres y mujeres valientes que soñaron con la libertad y con una vida mejor para ellos y para sus hijos, me uno a ustedes para pedir la bendición de Dios sobre el futuro de América”, ha señalado el Papa.

León XIV ha dirigido un saludo a los presentes en el Independence Mall de Filadelfia, un lugar especialmente unido a la memoria fundacional del país, y ha pedido que los ideales proclamados al inicio de la Declaración de Independencia sigan guiando el florecimiento de la nación “en unidad, justicia y paz”.

La dignidad antes que el Estado

El Papa ha recordado la fuerza de aquellas palabras que proclaman que todos los hombres y mujeres han sido creados iguales y dotados por su Creador de derechos inalienables, entre ellos “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

“Es precisamente ahí donde descubrimos la base de la dignidad humana”, ha afirmado. Una dignidad que, ha insistido, “precede a la existencia de cualquier Estado y cuya custodia constituye precisamente la finalidad de toda comunidad política”.

En este sentido, el Papa ha reconocido que durante estos 250 años Estados Unidos se convirtió para muchos pueblos del mundo en sinónimo de libertad, especialmente por su capacidad de “abrir las puertas a sucesivas oleadas de inmigrantes”, permitiéndoles a ellos y a sus hijos participar en la construcción del futuro nacional.

También ha recordado que ese amor por la libertad llevó al país, en “las horas más oscuras” del siglo pasado y durante las dos guerras mundiales, a mirar más allá de sí mismo y defender la causa de la libertad fuera de sus propias fronteras.

“La primera libertad es el derecho a la vida”

Sin embargo, León XIV ha advertido de que el camino para construir una sociedad que encarne realmente la libertad y la justicia para todos “no siempre fue fácil” y, en muchos aspectos, sigue siendo todavía “una obra en curso”.

El Papa ha situado en primer lugar el derecho a la vida, “porque nadie privado de la vida puede disfrutar de la libertad ni perseguir la felicidad”. “La vitalidad de un país está profundamente ligada al valor que concede a la vida humana en toda forma y condición”, ha afirmado.

Para León XIV, reconocer la dignidad de toda persona por el simple hecho de existir debe inspirar tanto los corazones como las leyes. Por ello, ha pedido cultivar una reverencia por la vida que la reconozca y proteja “desde el momento de la concepción hasta la muerte natural”.

“La grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de sostener, proteger y amar la vida de todos, especialmente de los más vulnerables y de aquellos cuyo valor es cuestionado”, ha subrayado.

La libertad no es hacer lo que uno quiere

El Papa ha reconocido, además, que para muchos hombres y mujeres que llegaron a Estados Unidos buscando un nuevo comienzo, la libertad se convirtió en sinónimo de esperanza.

De esta manera, ha advertido de que la libertad auténtica no puede reducirse a “hacer lo que uno quiere”, ya que es la capacidad de conocer la verdad y adherirse al bien, incluso cuando hacerlo exige sacrificio.

Por otro lado, ha reivindicado la libertad religiosa como una de las grandes aportaciones de Estados Unidos. Una libertad que permite seguir responsablemente los dictados de la conciencia “sin miedo ni coacción”, tal como recoge la Primera Enmienda de la Constitución.

Una libertad que también se expresa en público

León XIV ha destacado, además, que esta libertad hizo posible en Estados Unidos una tradición de “diálogo interreligioso y cooperación entre confesiones al servicio del bien común”.

Su deseo es que esa tradición siga dando fruto en un debate público marcado por “la moderación”, el respeto a las opiniones de los demás y la búsqueda de puntos de encuentro para promover la paz y la reconciliación, tanto dentro como fuera del país.

León XIV al recibir la Liberty Medal. Foto: Vida Nueva

“E pluribus unum”

Por último, el Papa ha recordado que, para que una nación florezca, ha señalado, debe estar “verdaderamente unida”. Por eso, al aceptar la Liberty Medal, León XIV ha pedido que el 250 aniversario de la fundación de Estados Unidos sea ocasión para un compromiso solemne con los ideales que hicieron de América un país capaz de valorar la paz, la prosperidad, la generosidad y la nobleza de corazón.

Por ello, León XIV ha confiado el futuro de la nación a Aquel que es “la fuente de la verdadera libertad y de la paz duradera”. “¡Que Dios bendiga a América!”, ha concluido.

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