CONFER ha rechazado las medidas sobre el abono transporte y la retirada de pertenencias a personas sin hogar: “La cohesión social se construye desde la inclusión, no desde la exclusión”
La presidenta de la Comunidad de Madrid, durante su intervención en la concentración contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Foto: EFE
La Conferencia Española de Religiosos (Confer) ha mostrado su “profunda preocupación” y su “firme oposición” ante las recientes medidas adoptadas en la Comunidad de Madrid que restringen el acceso al abono transporte “exclusivamente a personas empadronadas” y que contemplan “la retirada de pertenencias a personas en situación de sinhogarismo”.
A través de su departamento de Justicia y Misión, CONFER ha querido poner el acento en los derechos humanos “a los que deben tener acceso todas las personas”: el “derecho a la igualdad y no discriminación”, el “derecho a la integridad personal y a la propiedad” y el “derecho a condiciones de vida dignas”.
“Toda persona, por el mero hecho de serlo, posee una dignidad inalienable que no depende de su situación administrativa, económica o residencial”, ha recordado la organización. Por ello, ha advertido de que “restringir el acceso a servicios básicos como el transporte público” o “despojar a personas de sus escasas pertenencias” vulnera “esa dignidad esencial”.
CONFER ha citado también el Evangelio: “Fui forastero y me acogisteis”. Desde ahí, ha señalado que “la exclusión de quienes no están empadronados”, muchos de ellos “migrantes, personas en tránsito o en situaciones precarias”, contradice directamente “este mandato de acogida”.
El comunicado llega cuando “aún resuena el eco” de la visita del papa León XIV a España y sus palabras en el Congreso de los Diputados: “La grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad”.
Desde esa llamada, la Conferencia Española de Religiosos ha querido “alzar la voz” para que “no se atente contra derechos fundamentales de las personas más vulnerables”. Bajo la afirmación “Quien está en Madrid, es de Madrid”, CONFER ha insistido en que “la cohesión social se construye desde la inclusión, no desde la exclusión”.
Subrayan, además, que limitar derechos básicos, ha advertido, “dificulta los procesos de inserción social y laboral”, “cronifica situaciones de pobreza” y “genera mayor fractura social”. En este sentido, los religiosos han subrayado que “el acceso al transporte no es un privilegio, sino una herramienta básica para la participación en la vida social”.
Del mismo modo, han recordado que “las pertenencias de una persona sin hogar no son objetos prescindibles”, sino “su único espacio de seguridad e identidad”. Por ello, CONFER ha reclamado que “la actuación sobre las personas sin hogar” no se base en “criterios de orden público que invisibilicen su realidad”, sino en “políticas integrales de acompañamiento y protección”.
La organización ha recordado que “la Doctrina Social de la Iglesia es clara en este punto” y ha citado tres principios fundamentales. En primer lugar, “el destino universal de los bienes”, según el cual “los recursos deben estar orientados al bien de todas las personas”.
En segundo lugar, “la opción preferencial por los pobres”, que implica que “las políticas públicas deben priorizar a quienes están en mayor vulnerabilidad”. Y, finalmente, “el principio de subsidiariedad y participación”, por el que “las personas deben poder integrarse y participar activamente en la sociedad”. Algo que, según CONFER, “hay que posibilitarlo, garantizarlo y protegerlo”.
“Toda medida que aumente la exclusión contradice estos principios fundamentales”, ha afirmado la organización. De esta manera, el comunicado concluye con una advertencia: “La calidad ética de una sociedad se mide por cómo trata a quienes están en los márgenes”.
Para CONFER, “las medidas que excluyen, invisibilizan o despojan a las personas más vulnerables no solo son injustas”, sino que “erosionan la convivencia y el bien común”. Por ello, los religiosos españoles han reafirmado “su compromiso con una sociedad donde nadie quede fuera, donde la dignidad sea respetada y donde el Evangelio se haga vida en gestos concretos de justicia y misericordia”.