El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha enviado a los diputados y senadores una edición especial del discurso que León XIV pronunció el pasado 8 de junio ante los miembros de las Cortes Generales. El texto, preparado por la Biblioteca de Autores Cristianos, incluye un epílogo del propio arzobispo de Valladolid fechado este 22 de junio, fiesta de santo Tomás Moro, patrono de gobernantes y políticos en el que recuerda que “la Iglesia no pretende sustituir a las instituciones democráticas”.
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La edición no se ha remitido únicamente a los miembros del Congreso y del Senado. También se ha enviado a las altas instituciones del Estado, a los presidentes de las comunidades autónomas, a los interlocutores sociales, a directores de medios de comunicación y a los alcaldes de las ciudades visitadas por el Papa durante su reciente viaje apostólico a España.
En el epílogo, Argüello ha subrayado que la Biblioteca de Autores Cristianos “no prologa los textos del Papa” porque “sobran las razones”. Por eso, ha explicado que ha querido añadir unas líneas a esta edición especial de un discurso que, a su juicio, “será referencia a partir de ahora” y que quiere dirigirse “a toda la clase política, a los interlocutores sociales y a la sociedad civil en general”, así como a las instituciones de España y del resto de Europa.
“Ha entrado en la historia de nuestra nación”
El presidente de la CEE ha presentado la intervención de León XIV ante las Cortes como un acontecimiento histórico en tres sentidos: por el hecho mismo de que el Sucesor de Pedro tomara la palabra en la sede de la soberanía popular, por “la profundidad de sus reflexiones” y por “la altura moral de sus propuestas”.
“La intervención de Su Santidad, el papa León XIV, ante las Cortes Generales de España, el 8 de junio de 2026, ha entrado ya, por derecho propio, en la historia de nuestra nación”, ha escrito Argüello.
El arzobispo de Valladolid ha destacado también la acogida dispensada por diputados y senadores, expresada en “un prolongado y sincero aplauso” que, según ha señalado, trascendió “las legítimas diferencias políticas” para reconocer la relevancia de una palabra pronunciada “al servicio de todos”.
Argüello ha recordado además que la historia de España está “íntimamente entrelazada” con la historia del cristianismo. Sin embargo, subraya que el discurso del Papa no fue una mirada nostálgica al pasado, sino una invitación a descubrir en la mejor tradición española “las energías espirituales y humanas necesarias para afrontar los desafíos del presente”.
“El Papa ha recordado que la memoria auténtica no encadena; ilumina. No divide; ofrece raíces desde las que crecer”, ha señalado.
Una Iglesia que dialoga sin sustituir a las instituciones
Además, Argüello ha presentado la presencia del Papa en las Cortes como una expresión de la voluntad de la Iglesia de mantener un diálogo respetuoso y constructivo con la sociedad y las instituciones. “La Iglesia no pretende sustituir a las instituciones democráticas ni invadir competencias que no le corresponden”, ha escrito.
Su deseo, ha añadido, es ofrecer “la aportación de una sabiduría humana y espiritual acumulada durante siglos” al servicio de la dignidad de toda persona, la convivencia social y la búsqueda del bien común.
Para el presidente de la CEE, en un tiempo marcado por “la polarización, la desconfianza y la fragmentación”, el discurso de León XIV ha recordado que el diálogo no es una estrategia coyuntural, sino “una exigencia permanente de toda sociedad verdaderamente democrática”.
De esta manera, la Iglesia no busca ocupar el lugar de la comunidad política, sino aportar una reflexión nacida del deseo de servir al bien común y de recordar “aquello que hace verdaderamente humana la convivencia”.
La política como forma alta de la caridad
Por último, Argüello ha subrayado que la palabra del Papa no se ha quedado en una lectura del pasado, sino que ha apuntado hacia un porvenir que no se construye “levantando muros”, sino “tendiendo puentes”; no alimentando enfrentamientos, sino buscando espacios de encuentro; no absolutizando intereses particulares, sino promoviendo el bien común.
Que el texto esté datado el 22 de junio, fiesta de santo Tomás Moro, hace referente a “un referente luminoso” para quienes ejercen responsabilidades públicas, porque recuerda que la política alcanza su máxima nobleza cuando está al servicio de la persona y de la sociedad.
En esa línea, Argüello ha recordado unas palabras de León XIV dirigidas a los gobernantes del mundo: “La política ha sido definida con razón como la forma más alta de la caridad”.
“La acción política, cuando busca sinceramente el bien común, se convierte en una auténtica expresión de amor social y de servicio a los demás”, ha afirmado el presidente de la CEE.

