Con motivo de la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, que se celebrará el 5 de julio, la Conferencia Episcopal hace un llamamiento a conducir con atención, paciencia y respeto, especialmente durante los desplazamientos del verano
Los obispos españoles han pedido a conductores y transportistas que afronten los desplazamientos de verano con prudencia, paciencia y respeto, recordando que “el tiempo de llegada nunca justifica poner en riesgo la propia vida o la de nuestros semejantes”. Así lo han expresado con motivo de la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, que la Iglesia celebrará el próximo 5 de julio bajo el lema ‘Sed prudentes y sencillos’.
El mensaje ha sido firmado por los obispos responsables de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana y por el Departamento de Pastoral de la Carretera de la Conferencia Episcopal Española con motivo de estaa jornada, que alcanza este año su 58ª edición y que se celebrará en vísperas de la fiesta de san Cristóbal, patrono de conductores y transportistas, y en plena temporada de vacaciones, cuando aumenta de forma considerable el tráfico en las carreteras y las calles de pueblos y ciudades.
Los prelados subrayan que la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico “no es solo un recordatorio de las normas”, sino “una llamada profunda a asumir con conciencia recta la responsabilidad que cada uno tiene en la vida de los demás”. Por ello, parten de las palabras del Evangelio de Mateo: “Sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas”. Una invitación a comprender que el cuidado y el respeto en la carretera no se consiguen con “fuerza o rapidez”, sino mediante “discernimiento, conciencia y respeto por la vida”.
“Como conductores y transportistas, estáis llamados a vivir no solo con habilidad técnica y destreza al volante, sino también con virtud, prudencia y respeto”, subrayan. Cada trayecto, han añadido, representa “un encuentro con el prójimo y con la vida que Dios nos confía”. Y es que, para los obispos, la prudencia permite prever los peligros, tomar decisiones acertadas y evitar accidentes. La sencillez, por su parte, protege “de la arrogancia, la impulsividad y la violencia en la carretera”.
El texto traduce, además, esa responsabilidad en varios compromisos concretos: mantenerse atento y descansado, evitar la fatiga y las distracciones, respetar las normas de circulación y conducir con moderación y paciencia. “El prudente ve el mal y se protege; los incautos se arriesgan para su mal”, han recordado citando el libro de los Proverbios.
Además, subrayan que la ética al volante exige también “ser ejemplo para otros, especialmente para los jóvenes, que aprenden observando nuestro comportamiento”. De esta manera, apuntan que la seguridad vial, además de constituir “un acto de justicia”, es también “un acto de amor al prójimo”.
“Cada gesto de respeto es una expresión concreta del amor al prójimo”, aseveran, apuntando, además, que “la prudencia aplicada a la conducción implica respeto, atención, paciencia y previsión”. Por ello, piden “prudencia para prever los riesgos y proteger la vida”, “sencillez y humildad para actuar con respeto y paciencia” y “firmeza y responsabilidad” en cada trayecto.