El Papa ha recibido a sus responsables en el Vaticano y ha reivindicado las universidades como espacios de encuentro y diálogo capaces de derribar las barreras de incomprensión y desconfianza
Audiencia de León XIV con la Universidad Hebrea de Jerusalén. Foto: Vatican Media
León XIV ha pedido a la Universidad Hebrea de Jerusalén que continúe formando “artesanos de una paz verdadera, desarmada y desarmante, humilde y perseverante”. Así lo ha expresado durante la audiencia concedida a los miembros de su Junta de Gobierno, ante quienes ha reivindicado el papel de las universidades como espacios privilegiados para el encuentro y el diálogo.
El Pontífice ha dado la bienvenida a los representantes de la institución académica y ha expresado su deseo de que su visita les permita conocer mejor tanto la Ciudad del Vaticano como Roma, una ciudad que no solo ha sido central para el origen y el desarrollo del cristianismo, sino que “ha favorecido durante milenios el encuentro entre culturas y pueblos”.
Desde esta imagen de Roma como cruce de caminos, León XIV ha reflexionado sobre la misión de las universidades, que históricamente han reunido a estudiantes y profesores para crecer en sabiduría mediante “el estudio académico, la investigación, las amistades y las relaciones profesionales”.
El Papa ha reconocido que mantener estos espacios abiertos “no siempre es fácil”, pero ha insistido en que las instituciones de educación superior deben trabajar constantemente para garantizar que existan oportunidades de “encuentros significativos”. “Esta es una parte esencial de la vida de cualquier institución de enseñanza superior”, ha señalado, porque las relaciones con los demás, las lenguas y las culturas resultan “de vital importancia para lo que somos como seres humanos”.
Asimismo, León XIV ha presentado las universidades como “lugares privilegiados para el diálogo”, donde la búsqueda del conocimiento está vinculada de forma inseparable al intercambio de ideas entre todos los miembros de la comunidad académica. “En un ambiente donde sea posible un diálogo respetuoso, todos pueden crecer en conocimiento aprendiendo de los puntos de vista y de los testimonios de vida de los demás, incluso de aquellos con quienes puedan estar en desacuerdo”, ha afirmado.
Para el Papa, ese diálogo no elimina automáticamente las tensiones ni las diferencias. Sin embargo, cuando se sostiene “con paciente perseverancia”, permite avanzar poco a poco hacia la eliminación de “las barreras de incomprensión y desconfianza que puedan surgir”.
León XIV ha advertido de que vivimos en una época caracterizada con demasiada frecuencia por “la violencia y la retórica incisiva”. Frente a ello, ha animado a los miembros de la diversa comunidad universitaria a convertirse en “artesanos de una paz verdadera”. Una paz que ha definido, retomando una de las expresiones más características de su pontificado, como “desarmada y desarmante, humilde y perseverante”, y que debe trabajar “por la armonía entre los pueblos”.
El Papa ha citado también los salmos para recordar que Dios “habla de paz a su pueblo y a quienes se vuelven hacia Él de corazón”. Sin embargo, esa paz no puede entenderse como una realidad que depende únicamente de decisiones externas. “Dios nos pide que seamos sus instrumentos para llevar la paz al mundo, pero debemos comenzar por nosotros mismos”, ha afirmado.