El papa León XIV ha lanzado un contundente mensaje contra la instrumentalización de la fe en los conflictos armados, subrayando que la misión innegociable de la Iglesia es invocar la paz y rechazar categóricamente a quienes utilizan la religión para legitimar la guerra.
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La declaración del pontífice llega a través de las páginas de la revista ‘Piazza San Pietro’, editada por la basílica vaticana, en respuesta a una carta enviada por un lector llamado Raffaele de Catania. En su misiva, el fiel planteaba una reflexión sobre la actualidad bélica: “¿Cómo se puede derramar sangre inocente invocando a Dios? ¿Cómo se puede transformar un nombre que debería unir en un instrumento de división y muerte?”.
El recuerdo a las víctimas
Al abordar las preguntas del lector, el Papa ha tenido palabras de recuerdo para las víctimas inocentes que dejan los misiles y los drones en territorios como Ucrania, Oriente Medio y otras regiones golpeadas por el conflicto. Frente a esta realidad, León XIV reafirmó que su pontificado busca promover una paz “desarmada y desarmante, humilde y perseverante”, según recogen los medios vaticanos.
Robert Prevost advirtió que la postura en defensa de la paz del Vaticano puede resultar incómoda para ciertos líderes mundiales. Según se lee en el texto, a algunas figuras de poder “puede que no les guste esto”, y tratarán de disfrazar sus ambiciones belicistas bajo justificaciones divinas. “El nombre de Dios no puede ser profanado por el deseo de dominación, por la arrogancia y por la discriminación; sobre todo, jamás debe invocarse para justificar decisiones y acciones de muerte”, respondió el Papa.
Ante este escenario, el pontífice remarcó que la misión del Sucesor de Pedro es “denunciar enérgicamente a cualquiera que se atreva a asociar el nombre de Dios con actos de guerra”. Además, hizo un ejercicio de autocrítica al alertar de que esta desviación no es exclusiva de otras creencias: “Lamentablemente, esta tentación de profanar el nombre de Dios también afecta a quienes se profesan cristianos”, sentenció.
Un llamamiento a “desarmar las palabras”
Finalmente, en su respuesta, el Papa instó a los creyentes a evitar que la religión sea arrastrada al combate político para “bendecir el nacionalismo y justificar religiosamente la violencia y la lucha armada”.
Frente a la polarización, León XIV propuso “desarmar las palabras” y apostar por vías alternativas para la resolución de conflictos. El Pontífice concluyó su mensaje con una invitación directa a cultivar la oración, la espiritualidad y el diálogo interreligioso como verdaderos lenguajes de encuentro entre culturas, un deber que calificó como “¡un compromiso ineludible para todos nosotros los cristianos!”.
