El Observatorio de Deuda Social analizó la matriz de pobreza multidimensional que exige mayor inclusión
El Observatorio de la Deuda Social (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) presentó un nuevo informe sobre la pobreza en el país, pero evaluando los ingresos monetarios y el acceso a los derechos sociales básicos.
Si bien durante los años 2024 y 2025 la pobreza por ingresos se redujo considerablemente, esta convive con el aumento de déficits en el acceso a derechos sociales básicos. Por tal motivo, para el análisis de este escenario social, tuvieron en cuenta seis dimensiones: la alimentación, la salud, la vivienda digna, los servicios, el acceso a la educación y el empleo con la consecuente seguridad social.
Los años evaluados fueron el 2017-2025. La definición de desarrollo humano y social utilizada es más compleja que el ingreso monetario, y abarca una serie amplia de condiciones económicas y materiales por parte de los hogares.
Entre 2021 y 2025 se evidencia un aumento continuo en la proporción de hogares con déficits en las dimensiones de derechos sociales, fundamentalmente al considerar las privaciones en al menos una o dos de las dimensiones consideradas. La incidencia de hogares con tres o más carencias presenta variaciones de menor intensidad a lo largo de la serie.
Entre 2024 y 2025, mientras la tasa de pobreza por ingresos revierte su tendencia –se reduce la proporción de hogares que no acceden a una canasta básica total- los indicadores de carencias no monetarias dan cuenta de un deterioro en el acceso a derechos sociales .
Y pese a las fluctuaciones, las dimensiones más afectadas son:
Los números de pobreza por ingreso ha variado a lo largo de los últimos años: 2017 = 20,9%; 2024 = 36,0%; 2025 = 26,4%. Sin embargo, la pobreza multidimensional registra otros datos a visualizar y a atender:
En consecuencia, aunque la pobreza por ingresos disminuye en casi 10%, las privaciones sociales se mantienen o aumentan. Como resultado, crece el grupo de hogares “no pobres por ingreso pero con privaciones no monetarias”.
La conclusión principal del informe sostiene que la mejora reciente en la pobreza monetaria tiende a sobreestimar la recuperación del bienestar. Las deudas sociales (privaciones en derechos básicos) aumentan y deben considerarse un problema estructural que exige políticas de inclusión más allá del ingreso.
Asimismo, se debe reconocer el carácter estructural del déficit social en Argentina: las deudas sociales exceden la reducción de la pobreza monetaria. No bastan mejoras monetarias temporales: la caída de la pobreza por ingresos (2024–2025) no implica una recuperación integral del bienestar.
Entre otros temas, los miembros del ODSA recomiendan priorizar políticas dirigidas a las dimensiones más deterioradas: empleo decente/seguridad social, acceso a la alimentación y acceso efectivo a los servicios de salud.
También animan a fortalecer los mecanismos de protección social y reducir la informalidad laboral para ampliar cobertura y reducir exclusión.
Creen conveniente adoptar un enfoque de desarrollo inclusivo que combine crecimiento económico con políticas sociales sostenidas para reducir privaciones multidimensionales