Vaticano

León XIV a los nietos: ¡no te olvides de visitar a tus abuelos!

| 15/06/2026 - 12:59

El Vaticano publica el mensaje del Papa para la Jornada Mundial de los Ancianos, que se celebrará el 26 de julio bajo el lema ‘Yo no te olvidaré’ (Is 49,15)





‘Yo no te olvidaré’ (Is 49,15). Este es el lema de la Jornada Mundial de los Abuelos y los Ancianos, que se celebrará el 26 de julio, y cuyo mensaje de León XIV ha sido firmado y publicado hoy.



Esta celebración es, según el Papa, “una oportunidad para redescubrir que la Iglesia está llamada a ser madre de todos y que en cualquier edad es posible descubrirse siempre como hijos e hijas de Dios”.

“Que esta Jornada sea, por lo tanto, un estímulo para todos, en particular para los más jóvenes, y así retomar la bella costumbre de visitar a los propios abuelos, los mayores de la familia y también a aquellos que no reciben ninguna visita. Llévenles, junto con este mensaje y su presencia, la cercanía y el afecto del Papa”, ha aseverado el Pontífice.

‘Yo no te olvidaré’ (Is 49,15)

“Por boca del profeta Isaías el Señor promete que no se olvidará nunca de ninguno de nosotros. El profeta nos permite entrever un diálogo íntimo y personal en el que Dios se dirige a cada uno y al pueblo tratándole de ‘tú’. También hoy podemos leer estas palabras dirigidas a nosotros y cada uno puede escuchar ese ‘nunca te olvidaré’ como referido a sí mismo”, comienza recordando el texto.

Como reconoce Robert Francis Prevost, “son palabras que nos llenan de consuelo y de confianza”. “¡Cuántas veces en la Sagrada Escritura, en particular en los salmos, la oración nace de la desorientación de quien tiene la impresión de que la propia vida no le interesa a nadie y se desprecia a uno mismo! La dolorosa sensación de ser olvidados es común en muchas personas, especialmente entre los mayores”, agrega.

Sin embargo, “el amor de Dios, que no olvida a ninguno, se presenta como acto de justicia y respuesta al anonimato, en el que muy frecuentemente la vida humana acaba por perderse”, afirma el Papa.

En particular, detalla León XIV, “sobre la vida de muchos mayores parece haberse extendido un velo que difumina los rasgos de los rostros y los cubre con el olvido. Es lo que sucede en las casas donde reina la soledad y también en aquellos lugares de hospitalización donde la singularidad de cada persona corre el riesgo de ser reducida al número de su cama o a su patología”.

‘Magnifica humanitas’

Citando su primera encíclica, ‘Magnifica humanitas’, el Pontífice indica que “la Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores, sabe bien que se les mira con prejuicios y se les considera un peso; es sabedora de que una economía concentrada sobre el beneficio debilita las relaciones familiares; sabe que muchos ancianos son abandonados por los hijos que se ven obligados a migrar o a combatir en la guerra”.

Pese a todo, Prevost hace hincapié en que “ni siquiera cuando somos mayores dejamos de ser hijos e hijas, y por eso sigue siendo válida cada día la invitación a volver a los brazos de Dios, cuyo amor es paternal y maternal a la vez”.

Escuela de Abuelos del Arzobispado de Valencia. Foto: ArchiValencia

Para el primer Papa agustino de la historia, “el descubrimiento de la ternura de Dios, para muchos, sucede en el transcurso de la existencia, muchas veces propiamente en el último tramo de la vida. De hecho, cada vez más frecuentemente, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, es posible hacerse mayores sin haber tenido una experiencia real de fe”.

“La edad avanzada, en este caso, a partir de las preguntas que nos hacemos con más urgencia en esta etapa de la vida, puede convertirse en el tiempo oportuno para iniciar o retomar una vida espiritual. A Dios, que se hace prójimo y al que aprendemos a reconocer en su ternura, podemos dirigirnos ahora con filial confianza en la oración. Nunca es demasiado tarde. Puede ser un gran don para todos”, detalla el Papa.

Citando a Francisco, León XIV insiste: “¡No tengan miedo de la fragilidad! Propiamente esta debilidad lleva consigo una nueva potencialidad que ilumina también las demás edades de la vida”.

El Papa pide que los mayores se unan en oración con él

Al final de su mensaje, el Pontífice lanza una petición a los mayores: “En este tiempo, marcado de una manera tan fuerte por la violencia bélica y social, muchos se interrogan acerca de cómo será el mundo en el que crecerán los propios nietos. Les exhorto a unirse a mí en la oración constante para que llegue pronto la paz al mundo entero”.

“Les agradezco porque me sostienen cada día con sus oraciones, especialmente cuando recitan el santo rosario. Se lo agradezco de corazón y les dejo este deseo: que el Señor les renueve siempre en la fe, en la esperanza y en la caridad, ¡Él, que nunca se olvida de nosotros!”, subraya Prevost.

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