El Papa recibe en audiencia a ministros de Educación de Iberoamérica de visita en el Vaticano invitados a un encuentro
León XIV recibe a los ministros de Educación de Iberoamérica. Foto: Vatican Media
El papa León XIV ha recibido esta mañana en audiencia, en el Palacio Apostólico Vaticano, a los participantes del Encuentro OEI-Santa Sede ‘Mapas de esperanza para una agenda educativa regional: salud mental, tecnologías digitales y educación’, organizado del 29 al 30 de mayo por el Dicasterio para la Cultura y la Educación, la Comisión Pontificia para América Latina y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
“La educación está llamada hoy a redescubrirse no como construcción de individualismos aislados, ni como simple transmisión de competencias, sino como arte de tejer comunión”, ha comenzado diciendo el Pontífice.
Para Robert Francis Prevost, “cada cultura está llamada a colaborar en el diseño de un itinerario común, madurando la conciencia de pertenecer a una única familia humana”.
León XIV ha llamado también a “afrontar una de las mayores pobrezas de nuestro tiempo”. Y es que “muchos jóvenes poseen instrumentos tecnológicos cada vez más sofisticados, pero les cuesta encontrar un sentido por el que vivir, esperar, amar e incluso sufrir”.
“Detrás de tantas dificultades, soledades y fragilidades psicológicas se esconde a menudo una pregunta silenciosa: ‘¿Tiene mi vida algún sentido? ¿Existe una esperanza fiable para el futuro?’”, se ha preguntado el Papa.
En este sentido, el Pontífice ha señalado que “cuando el ser humano se reduce a un rendimiento, un consumo o un dato estadístico, surge inevitablemente un profundo sufrimiento interior. Muchos jóvenes viven hoy bajo el yugo de las expectativas y el rendimiento, inmersos en una competitividad exasperada que genera ansiedad, miedo de no estar a la altura y desorientación”.
Por eso, “no podemos abordar el tema de la salud mental únicamente como una cuestión clínica o técnica. Sin duda, son indispensables las aportaciones de la ciencia, la psicología, la medicina y las neurociencias. Pero también creemos que el hombre puede vivir auténticamente —y superar tantas fragilidades interiores— dentro de un horizonte de sentido”, ha dicho Prevost.
Y ha añadido el Papa agustino: “Cuando este horizonte se oscurece, aumentan el vacío interior, el aislamiento y la desesperación. Cuando, en cambio, una persona descubre que su vida tiene valor, que es amada, esperada y llamada a una tarea en el mundo, entonces nace la esperanza. Y la esperanza no es una ilusión ingenua: es una fuerza espiritual que sostiene la vida, incluso en los momentos más difíciles”.
Por ello, ha añadido, entre los objetivos del Pacto Educativo Global, el de cultivar la vida interior. “No basta con conectar a los jóvenes a las redes digitales, si luego permanecen desconectados de sí mismos, de los demás y de su propia interioridad. Cultivar la vida interior significa ayudar a las nuevas generaciones a redescubrir el silencio, la reflexión, la capacidad de hacerse preguntas, la profundidad de las relaciones y la apertura a la trascendencia”, ha reconocido el Pontífice.
Al mismo respecto, ha continuado Prevost: “Si la tecnología nos conecta, la educación nos forma. Educar significa acompañar a los jóvenes a descubrir no solo cómo vivir, sino también por qué vivir”.
“En esta misión educativa, las instituciones públicas, la escuela, las universidades, las familias, las comunidades religiosas, el mundo de la cultura y el de la comunicación están llamados a trabajar juntos. Nadie puede afrontar por sí solo retos tan profundos y complejos”, ha aseverado León XIV.
León XIV recibe a los ministros de Educación de Iberoamérica. Foto: Vatican Media
Como ha recalcado el Papa, “en esta época de transición digital, estamos llamados a ser luz para muchas personas, sobre todo para los jóvenes, que buscan puntos de referencia fiables y mapas capaces de orientar el camino de la vida”.
“Necesitamos visiones capaces de construir nuevas síntesis culturales, que tengan el valor de conjugar pensamiento y vida, contemplación y acción, atención a los pobres y búsqueda del sentido, custodiando el patrimonio profundamente humano de la educación”, ha subrayado el Pontífice.