“No he responsabilizado nunca a ningún sacerdote sin contar antes con información creíble”. Con esa premisa, el obispo de Maralal (Kenia), Hieronymus Emusugut Joya, ha anunciado una de las mayores sacudidas disciplinarias vividas recientemente en una diócesis africana. Y es que el prelado ha suspendido cautelarmente a seis sacerdotes —aunque la carta pastoral incluye siete nombres—, ha impuesto nuevas normas de conducta para todo el clero y ha pedido a las mujeres que colaboren para evitar situaciones que puedan poner en riesgo la vocación de los presbíteros.
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Las medidas llegan casi cuatro años después de su llegada a esta diócesis del norte de Kenia, un tiempo en el que, según explica en una carta pastoral, ha intentado sanear una Iglesia local marcada por problemas económicos, administrativos y pastorales. “Encontré una diócesis con múltiples problemas, pero nadie estaba dispuesto a decirme cuál era su origen ni cómo resolverlos”, lamenta.
Toque de queda para los sacerdotes
Entre las decisiones más llamativas figura la obligación de que todos los sacerdotes estén en sus residencias antes de las siete de la tarde para participar en la oración comunitaria. Además, no podrán pasar la noche fuera de la casa parroquial sin autorización expresa del obispo.
La normativa también prohíbe que personas laicas pernocten en las viviendas de los sacerdotes o en conventos sin el permiso del ordinario diocesano, así como acudir ebrios —o con resaca— a celebraciones litúrgicas.
El decreto veta igualmente el consumo de alcohol en bares, la participación en negocios privados ajenos a la misión de la Iglesia, la adquisición de bienes cuyo origen económico no pueda justificarse y cualquier convivencia o relación afectiva con personas “del sexo opuesto o del mismo sexo”.
Junto a estas disposiciones, el obispo ha endurecido los controles sobre la gestión económica de parroquias e instituciones, estableciendo nuevas obligaciones en materia de presupuestos, auditorías, consejos económicos y utilización de los bienes diocesanos.
Suspendidos por abusos de poder y mala gestión
La carta pastoral anuncia también la suspensión cautelar de varios sacerdotes, una medida que permanecerá vigente hasta que se esclarezcan posibles casos de “abuso de poder eclesiástico, negligencia en la administración y mala gestión de los bienes temporales de la Iglesia”.
“Recen por estos sacerdotes nuestros en este momento en que comienzan un tiempo de profunda reflexión sobre el valor de su vocación y la importancia de trabajar por el bien común de la Iglesia”, ha pedido el obispo en su carta, en la que el obispo también dirige un llamamiento a las mujeres de la diócesis para que colaboren en el cuidado de la vocación sacerdotal, evitando “comportamientos que puedan dar lugar a situaciones comprometidas o alimentar rumores”.
Gestión económica
Por otro lado, el obispo asegura que, en este tiempo, ha impulsado una profunda reorganización administrativa, la creación de nuevos sistemas de control y el pago de deudas acumuladas, y ha conseguido movilizar importantes recursos para sostener la actividad pastoral de la Iglesia local.
“He conseguido recaudar cientos de millones de chelines en estos años, más que todo lo aportado anteriormente por los cristianos de esta diócesis, sin contar los grandes proyectos desarrollados directamente en parroquias e instituciones“, ha asegurado en la carta, que concluye pidiendo oraciones por él mientras continúa, dice, trabajando para “salvar la diócesis de los difíciles desafíos que atraviesa”.

