Al referirse al informe anual del Episcopado sobre la aplicación de la ‘Carta para la protección de los niños y jóvenes’, el arzobispo Coakley señala que las auditorías son herramientas eficaces para la rendición de cuentas y la prevención
Arzobispo Paul Coakley. Foto: Archbishop Paul Coakley
El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), el arzobispo de Oklahoma City, Paul S. Coakley, aseguró que “la Iglesia continúa previniendo el abuso sexual infantil y reconciliándose con las víctimas”.
La declaración del arzobispo se lee en el prefacio del ‘Reporte anual 2025 sobre la implementación de la Carta para la protección de los niños y jóvenes’, presentado recientemente y en el que Coakley dijo que, las auditorías son herramientas eficaces para la prevención.
El proceso de auditoría -dijo- “nos ayuda a integrar la seguridad de nuestros niños en la vida y el trabajo diarios de la Iglesia”, así como para la “rendición de cuentas”.
Compartió que desde la creación de la Carta (en 2002), es la primera vez que se logra la participación plena, “lo que representa un hito histórico… A finales de 2025, el 100% de las 196 diócesis y eparquías habían participado en al menos una auditoría ‘in situ'”.
El informe estuvo a cargo del Comité de Protección de la Infancia y la Juventud de la USCCB y se basa en hallazgos tanto de la empresa consultora StoneBridge Business Partners, como del Centro de Investigación Aplicada en el Apostolado de la Universidad de Georgetown.
Este es el vigésimo tercer informe de este tipo desde 2002, cuando los obispos de los Estados Unidos establecieron y adoptaron la ‘Carta para la protección de los niños y jóvenes’.
La carta consiste en un marco integral de procedimientos para abordar las denuncias de abuso sexual de menores por parte del clero católico y establecer protocolos para proteger a los niños y jóvenes.
El informe comprende del 1 de julio de 2024 al 30 de junio de 2025; en ese período, se tuvo conocimiento de 973 víctimas sobrevivientes de abuso sexual infantil por parte del clero en 194 diócesis y eparquías católicas.
Esa cifra significa un aumento de 168 acusaciones con respecto al año de auditoría anterior.
El 60% de las acusaciones durante 2025 fueron recibidas “como resultado de demandas, programas de compensación y quiebras”; de los 1,070 alegatos, un total de 727 (68 %), fueron llevados a la atención de los representantes diocesanos o eparquiales a través de un abogado.
En el período de la auditoría actual, las diócesis y eparquías apoyaron a 150 víctimas sobrevivientes y sus familias; asimismo, continuaron la asistencia a 1,331 víctimas y sus familiares que denunciaron abusos en períodos de auditoría anteriores.
La Iglesia en Estados Unidos señaló que a fin de “continuar con el llamado a garantizar la seguridad de los niños y los adultos vulnerables”, capacitó en ese periodo a 2,328,545 adultos y 2,803,250 niños y jóvenes, “en cómo identificar las señales de advertencia de abuso y cómo informar de éstas”.
De acuerdo con la USCCB, su Comité de Protección de Niños y Jóvenes y la Junta Nacional de Revisión enfatizaron que la auditoría y la aplicación continua de las políticas de tolerancia cero son herramientas importantes en el compromiso para “crear una cultura de protección y curación”.
El arzobispo Coakley destacó que la vigilancia continua es esencial, “ya que el abuso sexual suele ocurrir dentro de relaciones de confianza, y el monitoreo constante es vital para prevenir el daño”.
“La Iglesia ahora está mejor preparada para identificar factores de riesgo, como la violación de límites y prevenir la reincidencia. Nuestras políticas y procedimientos establecidos garantizan nuestra preparación para responder a las denuncias y evitar que se repitan errores del pasado“, añadió.