Aldo Linares: “Dios tiene que ver con la grandeza de la vida”

Aldo Liners, medium

El miembro del Grupo Hepta y rostro conocido de programas como ‘Cuarto Milenio’, se ha convertido en una de las voces más reconocibles del ámbito del misterio en España. En ‘Yo, médium’ (Luciérnaga), Aldo Linares se aleja de etiquetas y certezas para adentrarse en una reflexión íntima sobre la percepción, el silencio y la búsqueda de uno mismo.



PREGUNTA.- Su libro insiste en el silencio como origen de todo. En un mundo saturado de ruido, ¿hemos perdido ese acceso a la dimensión espiritual?

RESPUESTA.- El silencio va unido a un diálogo interior absoluto y a un diálogo con todo lo que nos hace ser como somos, pero que influye de forma muy sutil. Cuanto más ruido hay, probablemente llegaremos a un mayor silencio. Puede llevar a hacerse preguntas que no quieren hacerse o a verse de una forma que necesitan pero no desean.

P.- Evita definir la ‘mediumnidad’ como una simple conexión con los fallecidos. Entonces, ¿cómo describiría lo que le ocurre?

R.- Como un proceso que utiliza mi biología y mi mente. Un proceso psicobiológico que se vale de mi herramienta física, de mis sentidos, que son los que uso para comunicarme. Y, al mismo tiempo, mi cerebro actúa como una antena receptora. Todo esto conecta con algo mucho mayor, que defino como “mágico” en el sentido más puro.

Yo Medium Luciernaga

P.- ¿Puede conectar y desconectar o está siempre con el “radar” abierto?

R.- Es como una estación de radio: tiene horarios de emisión, pero la antena está siempre ahí. Puedo abrir y cerrar esa “llave”, porque mi vida es mucho más que ese estado. Puede haber momentos en los que se cuelen cosas, pero si estoy hablando contigo, mi atención está aquí. Es necesario ese control para entender que un médium es solo un transmisor.

Contacto con seres queridos

P.- Cada vez hay más personas hoy que dicen tener fe. ¿Cree que es auténtica o nace de la necesidad de consuelo?

R.- Ambas cosas. A raíz del COVID-19, mucha gente dice sentir cosas y busca contactar con seres queridos fallecidos. Hay una mezcla: algunos buscan desde una necesidad profunda, otros desde el miedo. Siempre digo que en un tanatorio lloro por el muerto, pero también por mí. La muerte nos aterra porque sabemos que nos va a ocurrir y no sabemos cuándo. Es algo de lo que apenas se habla y que hemos alejado, cuando antes había más contacto con ella.

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