El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegó a Roma este martes, 26 de mayo, para ser recibido por el papa León XIV este miércoles, antes de la visita apostólica del pontífice al país, que comenzará el próximo 6 de junio. Antes de ser recibido en la biblioteca privada, el mandatario ha participado el evento Seguridad alimentaria y nutrición bajo presión: consecuencias del conflicto en Oriente Medio de la FAO.
Esta audiencia se va a convertir en la primera vez que ambos se verían la cara Pedro Sánchez y Robert Prevost, ya que el presidente del Gobierno no acudió hace un años a la toma de posesión del Papa ni tampoco ha mantenido encuentro alguno en este tiempo.
De esta manera, el presidente se adelanta a la audiencia que ya estaba prevista para el lunes 8 de junio en Madrid, el mismo día en que León XIV acude a Las Cortes, convirtiéndose en el primer Papa que se dirige a los parlamentarios de nuestro país.
Según explicó el Gobierno al confirmar esta audiencia, poco tiempo después de la elección de León XIV, desde Moncloa se envió una carta en la que se solicitaba una audiencia y se le invitaba a venir a España. Las dos peticiones se ven ahora respondidas.
Con esta fecha, Sánchez se adelanta cuatro días a la audiencia papal que ya estaba prevista con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que tendrá lugar el 1 de junio. Al igual que sucediera con el líder del Ejecutivo, la petición de Díaz Ayuso se solicitó antes de ser confirmado el viaje a España.
La encíclica
Antes de este encuentro, el presidente ha reflexionado sobre esta visita en sus redes sociales. Escribía: “De camino a Roma y al encuentro con el Papa, una convicción compartida: o ponemos el progreso al servicio de las personas, o el futuro será la condena de generaciones enteras”.
Para el socialista, “la encíclica ‘Magnifica Humanitas’ de León XIV nos interpela a todos. La IA no es neutral, y el poder digital puede conducirnos a nuevas atrocidades si no se orienta al bien común”. El presidente ha destacado que “el texto es también una defensa de la paz, la dignidad humana y el multilateralismo”. “España lo tiene claro: en este momento de cambio, no podemos ser espectadores resignados. Está en juego todo lo que nos hace humanos”, zanjó.
Primera misa
El encuentro se produce también a solo unas semanas antes de que el presidente pise por primer vez un espacio eclesial en el marco de un evento confesional en sus dos legislaturas. Será el próximo miércoles 10 de junio, en el marco de la visita de León XIV a Barcelona. Y es que el líder socialista asistirá a la misa en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona que presidirá el Papa con motivo del centenario de la muerte de Antonio Gaudí y la bendición de la Torre de Jesús, que convertirá al edificio en el templo católico más amplio del mundo.
Junto a Sánchez y otras 8.000 personas, también acudirán los Reyes, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Sin embargo, la presencia del presidente del Ejecutivo es especialmente significativa porque rompe con siete años de sequía en cualquier acto vinculado a la Iglesia católica.
Su concepción de la aconfesionalidad del Estado entendido como un distanciamiento de cualquier celebración religiosa le ha llevado a no participar, por ejemplo, en ningún funeral católico vinculado a tragedias como la DANA de Valencia o el accidente de trenes de Adamuz. Es más, en paralelo sí ha llegado a convocar funerales laicos de Estado. Tampoco estuvo presente en las exequias de Benedicto XVI o Francisco ni en la toma de posesión de León XIV. De ahí que esta excepcionalidad sea ya considerada en ámbitos eclesiales como un ‘milagro’.
Sagrada Familia Barcelona. Foto: EFE