La reparación lleva su tiempo. Pero este sábado, 21 de mayo, la Iglesia Católica ha dado un paso más en su acompañamiento a las víctimas del ahora suprimido y extinto Sodalicio de Vida Cristiana en la región peruana de Piura. Así, se ha celebrado una histórica “misa de exequias” y por la justicia en la parroquia San Juan Bautista de Catacaos.
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Esta celebración litúrgica ha querido ser una compensación simbólica y pedir perdón a las familias de la Comunidad Campesina San Juan Bautista de Catacaos, perteneciente al pueblo originario Tallán. Durante más de una década, estos comuneros han denunciado ser víctimas de despojo de tierras, hostigamiento y criminalización por parte de empresas vinculadas a la entidad impulsada por Luis Fernando Figari.
La histórica ceremonia surge a partir de una solicitud de reparación presentada por los propios comuneros. La eucaristía ha contado con la presencia de los cardenales Carlos Castillo y Pedro Barreto; el arzobispo de Piura, Luciano Maza; el arzobispo de Trujillo, Alfredo Vizcarra; y el Comisario Pontificio para la liquidación del Sodalicio, Jordi Bertomeu. Todos se pusieron de rodillas ante los propios comuneros como potente gesto de reparación y perdón.
Además, la iniciativa ha contado con los mensajes de adhesión de otros obispos del país, incluyendo a David Martínez (Puerto Maldonado), Miguel Ángel Cadenas (Iquitos) y el obispo auxiliar del Cusco y secretario general del CELAM, Lizardo Estrada.
Algo más que un conflicto territorial
Las empresas ligadas al Sodalicio lograron apropiarse de extensas áreas comunales en Catacaos, afectando el sustento de decenas de familias que históricamente se dedican a la agricultura y la ganadería. En el marco de esta disputa por la defensa del territorio, la comunidad recuerda trágicamente a las víctimas mortales del conflicto: Guadalupe Zapata Sosa, quien fue asesinado en el año 2011 durante un violento desalojo, y Cristino Melchor Flores.
La Iglesia ha reconocido el profundo daño causado. Durante un encuentro sostenido recientemente con los comuneros en la Nunciatura Apostólica de Lima, Jordi Bertomeu admitió abiertamente las faltas institucionales. Según señala el comunicado de la Conferencia Episcopal Peruana, el enviado papal declaró que este acto es una “compensación simbólica que llega muy tarde y es insuficiente”.
En la misma línea, Bertomeu añadió una promesa de acompañamiento hacia el futuro: “Sin embargo, por voluntad de Francisco, confirmada por León XIV, hoy estamos aquí, dispuestos a iniciar con vosotros un camino de reparación y justicia que pueda sanar muchas de las heridas que son vuestras y de otros pueblos originarios del Perú”.
Este respaldo eclesiástico no es nuevo para la comunidad Tallán. El comunicado oficial recuerda que el 14 de abril de 2024, el papa Francisco ya se había dirigido a ellos con un mensaje directo de aliento: “yo sé lo que les pasa a ustedes. Defiendan la tierra, no se la dejen robar. Gracias por lo que hacen”.
Actor de reparación a las víctimas del Sodalicio en la Comunidad Campesina San Juan Bautista de Catacaos. Foto: Vida Nueva
Antesala de la visita papal
El acto de justicia en Catacaos queda como la primera vez que dos cardenales y un enviado papal visitan la zona para escuchar de forma presencial a las familias afectadas. Su relevancia también ha convocado a autoridades civiles y de la comunidad internacional; participaron la congresista y próxima senadora Ruth Luque, las embajadoras de Reino Unido y Alemania, y Jane Anttila, Jefa de Misión de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Esta misa forma parte de las conclusiones de la “Comisión de Escucha” impulsada por el papa León XIV. Un grupo que se reunió en Lima del 4 al 22 de mayo con el fin de recoger testimonios y reparar a las víctimas de los abusos del Sodalicio. De acuerdo con la Conferencia Episcopal, estos eventos marcan el “tono solidario y profético” que la Iglesia Católica busca imprimir como antesala a la próxima visita al Perú del papa León XIV.
